Al Cristo de La Laguna
Al Cristo de La Laguna
por el que tantas veces llamé,
al Cristo de La Laguna
por el que tanto invoqué,
pues era tanta mi fe
que heredada de mis pasados
ya nunca le olvidaré,
pues de mucho he de darle
gracias, ya que de Él las recibí,
ya que de mí se acordó
cuando tanto le rogaba,
sabiendo que por la fe,
si merecía, me daba.
Pero no sólo yo le doy gracias,
sino todo el pueblo lagunero
y toda la Isla entera,
que de todas partes vienen
con súplicas y lamentos,
y Él las arregla todas
cuando es para nuestro bien,
nos deja sin penas y sin tormentos
sólo por confiar en Él.
Y así todos,
todos los que le han invocado
si fue con amor y con fe,
ya las gracias le habrán dado,
pues no creo que haya nadie
que a nuestro Cristo lagunero
le pidiera alguna cosa
y aún esté en el desespero.
No, Él no nos hará eso,
pero tampoco todo nos lo va a dar,
sólo lo que su poder y grandeza
sepa nos remediará,
aquí y en la vida eterna
que también hemos de preparar,
no perdiendo la fe en Dios
y sabiéndonos conformar
con lo que el buen Dios nos manda
que aunque a veces no nos gusta,
para nuestro bien será.
Mª del Carmen Pinto Dorta
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