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LUCIA POPP SOPRANO

Exponente del mejor canto centroeuropeo

Inolvidable Reina de la Noche fue la favorita de los grandes directores y teatros europeos
4/oct/09 07:49
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NO PUEDE HABLARSE del canto centroeuropeo sin hacer mención de la soprano checa nacionalizada austriaca Lucia Popp. Nacida en Uhorska, Bratislava, el 12 de noviembre de 1939, Lucia Poppova (pues ese era su verdadero nombre) se formo en los conservatorios de Bruünn y de Praga. Bratislava la vería debutar en 1963, año en el que se produce su consagración al presentarse en la Ópera Estatal de Viena, donde permaneció hasta su muerte y en el que cosechó los elogios de la reina de las sopranos alemanas, Elisabeth Schwarzkopf. La Reina de la Noche, el famoso y legendario personaje de "La flauta mágica", de Mozart, que Popp hizo suyo, se convertiría así en rampa de lanzamiento para una corta pero brillante carrera.

Lucia Popp comenzó como soprano de coloratura, pero con el paso del tiempo derivó hacia el registro lírico y, al final, explotó incluso su vena dramática encarnando a las heroínas de los dos Richard, Wagner y Strauss.

Pero "su papel" fue La Reina de la Noche, del que hay un registro antológico: el dirigido por Otto Klemperer para EMI y en el que Popp estaba incrustada en el núcleo duro del canto alemán de la época junto a Nicolai Gedda, Gundula Janowitz, Walter Berry, Elisabeth Schwarzkopf y Christa Ludwig.

La lírica mozartiana la reclamaría, no obstante, para otros grandes papeles, entre ellos la Fiordigli de "Così fan tutte", Ilia en "Idomeneo, re di Creta" y Susanna en "La nozze di Figaro". De este último hay un testimonio memorable, el dirigido en París por Georg Solti con Giorgio Strehler como responsable escénico. En el campo del recital, la Popp brilló con especial intensidad en los ciclos de lieder de Schubert y Schumann.

Naturalmente, la cantante checa no descuidó sus citas con la ópera eslava, dejando su impronta en obras como "Rusalka", de Dvorak, y "La novia vendida", de Bedrich Smetana. Richard Strauss fue otro de su caballos de batalla, como demuestran sus fulgurantes apariciones en "El caballero de la rosa", "Arabella", "Ariadna en Naxos" y "Capriccio". Pero tampoco despreció la opereta, campo en el que dejó una de las mejores Rosalindas que se recuerdan, compartiendo cartel con su compatriota Edita Gruberová en "El murciélago", de Johann Strauss.

Prematuramente fallecida a los 54 años, Lucia Popp fue una de las cantantes más queridas por el público, por los teatros de ópera (de Salzburgo a Múnich, pasando por Hamburgo, Colonia, Berlín y Londres) y por afamados directores como Leonard Bernstein, Carlos Kleiber, Wolfgang Sawallisch y Klaus Tennstedt, que la tenían por una de sus cantantes favoritas. Kleiber la tuvo a su cargo en una de sus contadas irrupciones en el terreno operístico: "La Bohème", donde Popp hizo de Musetta.

Casada con el tenor Peter Seiffert, murió en Múnich, el 16 de noviembre de 1993, a consecuencia de un tumor cerebral. Para la historia queda una voz dotada de un timbre cálido y nítido sustentado en una exquisita técnica que, según la crítica, hizo de ella una de las más elegantes sopranos de coloratura posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

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