EL CUADRO de los guanches del pintor José Carlos Gracia, Premio Nacional del Ministerio de Cultura de 1988 e ilustre colaborador de esta Casa con sus retratos dominicales, nos inspira este editorial. Reprodujimos una foto de ese lienzo el pasado domingo, como ilustración de un artículo de su hermano, el ilustre escritor e historiador Fernando Gracia, también colaborador habitual de nuestro periódico.
Se trata de un cuadro de grandes dimensiones en el que se observa a cinco guanches, con sus gánigos y su can en una cueva, pensamos que reunidos en un tagoror. La pintura es una maravilla. La escena en sí misma es otra maravilla que nos hace llorar, porque esos hombres fueron conquistados por la fuerza, masacrados y esclavizados. A aquellas personas libres les robaron sus tierras, las humillaron, las encadenaron y las llevaron a la Península para solaz de los viles conquistadores españoles. A la vista de esa escena, que reproducimos en esta página como ilustración del presente texto, ¿puede alguien negarnos que nos asiste la razón al pedir que la tierra canaria retorne a los canarios? ¿No tenemos derecho a exigir que se marchen a su nación de origen quienes desposeyeron a los guanches de sus islas? Este Archipiélago, esta nación canaria, debe ser devuelta a los descendientes de sus legítimos propietarios como muy tarde antes de que finalice 2010. En el peor de los casos, antes del 31 de diciembre de ese año deben estar en marcha las conversaciones para el traspaso de la soberanía; es decir, debe haber comenzado de forma oficial nuestro proceso de independencia con la promulgación, si fuese necesario, de un Estatuto de transición. Ese es el único Estatuto admisible por los auténticos canarios, y no el asqueroso Estatuto de los hermanos Ríos, por ejemplo, y de otros nacionalistas desvergonzados que sólo piensan en llenarse los bolsillos. El último de estos amantes del Estatuto actual, es decir, amante de que sigamos siendo una colonia disfrazada de comunidad autónoma, es Ignacio González, presidente del CCN. ¿De qué nación es nacionalista usted, don Ignacio?
EL CUADRO de los guanches pintado por José Carlos Gracia tiene tras de sí una historia interesante. Hace mucho tiempo, Pedro Guerra Cabrera, entonces presidente del Parlamento de Canarias, le encargó a Gracia un gran lienzo con los guanches como tema central para la sede de la Cámara legislativa. El pintor concluyó la obra que le fue encargada (dos metros de alto por tres y medio de largo), aunque desgraciadamente Pedro Guerra no la vio concluida pues falleció antes de que estuviese terminada. José Carlos Gracia negoció con varias autoridades para que el Gobierno de Canarias adquiriese la obra, aunque sólo obtuvo respuestas ambiguas. Según parece, a los parlamentarios autonómicos les gusta más reunirse bajo el cuadro de los conquistadores de esta tierra, que frente a uno de sus antepasados.
La obra fue adquirida finalmente por un matrimonio alemán muy admirador del pueblo guanche, que lo puso en un restaurante decorado como una cueva guanche. Al final, esa gruta artificial se desplomó debido a filtraciones de aguas subterráneas, y el lienzo original se perdió para siempre. Sin embargo, José Carlos Gracia ha realizado una copia del mismo. El ejemplo de este pintor deberían seguirlo quienes atacan a Tenerife y también quienes nos atacan a nosotros por defender la independencia de Canarias. Personas deleznables que han intentado silenciar a los que reclamamos la libertad de los canarios. Nos detestan porque queremos que a los canarios nos gobiernen los canarios, no los peninsulares y mucho menos los godos. Queremos que nuestras riquezas sean nuestras. Queremos que nuestras aguas también lo sean, estableciendo la mediana con Marruecos de la única forma en que podemos hacerlo: con una negociación entre naciones iguales. En caso contrario, más pronto que tarde seremos marroquíes, como lo serán en su día Ceuta, Melilla y los islotes adyacentes a la costa marroquí. Queremos ser canarios gobernados por canarios para no tener que recibir a Manuel Chaves y José Blanco cuando vienen a repartirnos migajas. Queremos ser canarios con plenos poderes para explotar nuestros puertos y aeropuertos. Queremos que nuestras tetas sean para que mamen nuestros hijos, no los peninsulares. Nuestra riqueza, que es inmensísima, debe beneficiarnos a nosotros y no a los foráneos.
LIBERTAD; eso es lo que pedimos. Y para lograrla es necesario pasar a la acción. Debemos actuar para salir de la esclavitud administrativa, política, policial y judicial. Aspiramos, sin dilaciones, a que la política y la justicia sean nuestras. Que nuestros recursos y nuestras propiedades sean del pueblo y de nadie en particular; respetamos la propiedad privada en su justa medida. Es decir, sin que los ciudadanos deban pagar una cantidad desorbitada por algo que no tiene tanto valor. Por eso justificamos la actitud del Gobierno de Canarias de no pagar por lo que no vale. No negamos la importancia de cumplir siempre la decisión de los tribunales. Hay que acatar las sentencias, pero cuando media el interés común en una cuantía tan elevada, se debe recurrir a todas las vías posibles porque el pueblo no puede ser víctima de las instituciones. Si se han producido errores administrativos, los responsables son los que administran los bienes comunes, y no el pueblo que tanto sufre para pagar sus impuestos.
Y otra reflexión: España está desacreditada y es despreciada en Europa y en el mundo. Sus políticos son peleles a los que todos arrinconan. Hablamos sobre todo de los políticos socialistas, que van a ocasionar una catástrofe con la subida de impuestos. Otros países bajan los impuestos para crear empleo. Justifican los socialistas que padecemos esta disparatada forma de proceder con el argumento de que les roban sus excesos a los ricos para dárselos a los pobres. En realidad, lo que pretenden es arruinar a las familias y a las clases medias. Pretenden esquilmar a los que trabajan para financiar a los vagos.
Con respecto a Canarias, quieren celebrar un Consejo de Ministros aquí dentro de unos días. Ese será el mayor de los engaños. Zapatero y sus ministros prometerán villas y Castillas, pero luego no cumplirán nada. Y, por supuesto, no hablarán para nada de lo único que nos importa: la necesidad de devolverle a esta tierra la libertad que tenía antes de la conquista. Sabemos que España no soltará las tetas isleñas por iniciativa propia. Por eso le pedimos a José Luis Concepción, presidente del Movimiento Patriótico, y a su gente; a Antonio Cubillo, presidente del CNC, y a su gente; y a toda la gente que de verdad siente que este Archipiélago es una tierra invadida, que acudan a la ONU, a la UE, a la OUA y a cuantos organismos internacionales consideren oportunos para pedir nuestra libertad. Entre todos podemos conseguir que de una vez caiga la careta de españolidad que disfraza de autonomía el oprobioso colonialismo que nos ahoga.
QUEREMOS acabar con unos pensamientos de Secundino Delgado, uno de los padres del independentismo canario, recogidos en la portada de la obra "La bandera nacional canaria", publicado por Canarias Nación. "Tu emancipación y el mejoramiento de tu patria no lo esperes de esos sabios de librea que asisten a las Cortes para hacer la venia al amo", señala este prócer de nuestra nación. Que le hacen la venia al amo practicando la política pura en Madrid, añadimos nosotros.
También se pregunta Secundino Delgado la forma en que los pueblos logran independizarse. "¿Cómo es que han conseguido los pueblos su mejoramiento, su progreso y su libertad relativa? ¿Acaso con la sumisión y la fidelidad, encogiéndose de hombros y aguantando todas las cargas que sus amos quieren echarles encima? No. Desgraciado el pueblo que tal haga. Sólo por la rebelión, por la audacia y la valentía llegan los pueblos a su mejoramiento y su libertad. Es la historia que nos enseña el ayer y nos señala el mañana". Bellísimas palabras que conviene no olvidar en estos momentos cruciales para nuestro futuro.
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