CONCLUYENDO ya la aproximación que hemos efectuado a lo que será la ímproba tarea de construcción nacional de la futura RFC en todas sus vertientes: institucional, política, económica, social, etcétera (ver artículos anteriores: "¡Una fuerte apuesta de futuro!" y "Una comprometida tarea") debemos poner el énfasis en el prometedor futuro que aguarda al pueblo canario, no exento de sacrificios y responsabilidades individuales. ¡Pero libres y soberanos!
O sea -y lo reitero porque es fundamental- ya no estaremos encorsetados en un infame mercado cautivo, donde todo se importaba y no disponíamos siquiera de la necesaria soberanía alimentaría; no seguiremos supeditados a la devastadora libre circulación de personas, que tanto ha laminado nuestras señas de identidad; seremos los legítimos propietarios de nuestra tierra, que hemos venido habitando como en "régimen de alquiler", con la consiguiente pérdida de renta que ello nos ha supuesto históricamente. Podremos disponer, por tanto, de nuestros recursos naturales (petróleo y/o gas incluidos), lo que nos convertirá en un país próspero y pujante; y, en definitiva, tendremos nuestra propia Carta Magna que, sometida a referéndum, será el referente inequívoco e inexcusable de todos los canarios, y no cuando teníamos que acatar, por "imperativo legal", la impuesta Constitución española, tan nefasta por otra parte.
Canarias está llamada a ser el Estado 54 de la Unión Africana (antigua OUA) y pasaremos de ser una falsa RUP a un verdadero país ACP (África, Caribe, Pacífico) con todas las ventajas que ello conlleva, como los instrumentos de vecindad de la UE; y nuestras relaciones con la Europa de los 27 serán de Estado, como corresponderá a nuestro nuevo "status".
Recuérdese que, en la ignominiosa etapa colonial, a pesar de Canarias ser considerada "el flanco Sur de Europa" y todos aquellos eufemismos al uso, un país tercero, caso de Marruecos, con un Tratado Preferencial con la Unión Europea, tenía más ventajas a la hora de colocar sus producciones agrícolas en los mercados comunitarios, que nuestro Archipiélago, supuesto territorio europeo. ¡Incongruencias y contradicciones del colonialismo español!
Nuestro Archipiélago, pese a quien le pese, ocupará, sin duda, un lugar privilegiado en su contexto geopolítico; no en vano, Canarias ya era considerada antes la quinta potencia de África detrás de Sudáfrica, Nigeria, Argelia y Marruecos, gracias a su PIB, renta per cápita, desarrollo e I+D, infraestructuras, transportes y comunicaciones.
En materia de política exterior, y entre las iniciativas que el Gobierno de "concentración nacional" de la futura RFC debería acometer, estará el lanzamiento del papel de la Macaronesia como biodiversidad mundial y espacio común atlántico de los archipiélagos que la componen: Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde, que contribuya al desarrollo de la Región, y en la que el Archipiélago canario representa un papel preponderante. De vital importancia para el futuro de Canarias sería, igualmente, la consolidación del puente marítimo Gran Tarajal-Tarfaya (tantas veces boicoteado por España, como otras iniciativas anteriores), y el gaseoducto/oleoducto submarino Canarias-Marruecos, así como el tendido de un cable submarino eléctrico y de telecomunicaciones; proyectos supeditados no solo a los acuerdos entre ambos países vecinos, sino a los estudios geomorfológicos de la plataforma continental. Estos importantísimos proyectos serían imprescindibles para el desarrollo de nuestro Archipiélago, repito; ya que, además de conectarnos directamente con nuestro continente natural, posibilitarán la "continuidad territorial" de Canarias, dada la limitación de nuestro espacio vital. Para la ejecución de los mismos, será fundamental la financiación del BAD (órgano del Banco Mundial), que vendría avalada por la solidez de nuestra economía, la fortaleza de nuestra divisa y, sobre todo, por la privilegiada situación geográfica de nuestro Archipiélago, como estratégico enclave tricontinental, y nexo de unión entre África, Europa y América. ¡Nuestra envidiable "renta de situación"!
Pero el gran reto al que se enfrentará la nueva República de Canarias -aparte de los asuntos internos ya reseñados- será las relaciones internacionales. En primer lugar, se procederá a la firma y ratificación de todos los acuerdos y tratados internacionales auspiciados por la ONU, incluida la Convención de Jamaica de 1982 (cuya Parte IV, Artículos 46 al 54 a.i. nos serán de aplicación, en tanto que Estado archipelágico), y en segundo lugar, el establecimiento de relaciones diplomáticas con los 53 Estados miembros restantes de la Unión Africana, con embajador plenipotenciario en Abdis Abbeba, capital de Etiopía, sede permanente de esta Organización. Con los 27 Estados de la UE (con embajador volante en Bruselas); con la Organización de Estados Americanos (OEA), con representación diplomática en todos los países a los que emigraron los canarios, especialmente en Venezuela, potencia emergente en Latinoamérica, con la que se podría firmar un Acuerdo de Amistad y Cooperación, que garantizara el suministro energético de Canarias (a la espera de lo que ocurra con nuestros propios yacimientos de hidrocarburos localizados en aguas adyacentes con Marruecos). A cambio, la República hermana de Venezuela, tendría un socio preeminente en el cercano continente africano. Téngase en cuenta, que días pasados se ha celebrado en la Isla Margarita la II Cumbre de presidentes de América del Sur y África (ASA), a la que asistieron 20 mandatarios africanos. Justamente hace dos años y en ese mismo lugar nació la Comunidad de Naciones Sudamericanas, actualmente denominada Unasur.
Asimismo, la RFC tendrá embajador en el Estado Vaticano, al nombrar la Santa Sede su Nuncio Apostólico para nuestro país que, como Estado soberano, ya no dependerá de la Archidiócesis de Sevilla (España). Y, por supuesto, con Rusia, China e India y países emergentes a los que Canarias podrá ofrecer su "know how" en materia de aguas, energías alternativas, ordenación del territorio, turismo, medio ambiente y otros. Mención aparte merecen las futuras relaciones de Canarias con la antigua metrópoli colonial, España, con la que firmaremos todos los acuerdos de amistad y cooperación que interesen a las partes, y beneficien a ambos Estados.
La política exterior de Canarias deberá fundamentarse, pues, en mi modesta opinión, en tres ejes fundamentales: África, Europa y América, y dada nuestra histórica vocación internacionalista (¡y ahí estaban nuestras libertades comerciales y nuestros puertos francos, que España fue desmantelando progresivamente!) ahora nos "globalizaremos" nosotros solos, en función de nuestros legítimos intereses nacionales. Es obvio que como Estado libre y soberano, Canarias establecerá relaciones comerciales y de toda índole con todos los países de la Tierra que crea conveniente, en mutuo beneficio y justa reciprocidad.
Pero a nadie se le esconde que el gran escollo de esas relaciones exteriores de Canarias estará ahí enfrente; lo que requiere un tratamiento monográfico que veremos en el siguiente artículo: "De enemigo inducido a necesario amigo".
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