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ANTONIO CUBILLO FERREIRA

Carta abierta a D. Domingo Lima Domínguez

4/oct/09 07:49
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HE LEÍDO con atención la carta abierta que ha publicado el periódico EL DÍA, que usted me dedica en el dominical del 27 de septiembre del 2009, donde parece molesto por mi artículo "La catedral y la tumba de Fernández de Lugo" (EL DÍA, 19-9-09), y por el tratamiento de bandolero que doy a aquel triste personaje español que llenó de sangre y horror a estas pacíficas islas africanas en el siglo XV.

Habla usted del prologuista M. Bédier a una obra de Ortega y Gasset, "Historia de la Filosofía", donde dice que hay que tener sentido histórico para enjuiciar un hecho del pasado, no desde la perspectiva presente, sino tomando en cuenta el contexto sociopolítico y cultural en que tal hecho se produjo. Después cita a los Asirios en el s. VII a.d.C. como feroces conquistadores de Egipto, con una ferocidad desproporcionada. Comparando lo que se dice de los asirios en los diccionarios y poniendo españoles en vez de asirios, coinciden cuando dicen: "Utilizaban el terror como arma de guerra, sembrando la desolación y el pánico en los pueblos conquistados, parte de cuyos integrantes eran deportados a otras zonas del imperio para impedir rebeliones, desintegrando sus culturas".

Si tiene un tiempo, le rogaría que estudiase el comportamiento de los españoles cuando la conquista de Canaria y Tenerife, donde, por ejemplo, después de la batalla de Acentejo que perdió el de Lugo, mandó envenenar expresamente todas las fuentes y nacientes de los bandos de guerra que se les opusieron en defensa de su patria, diciendo después los historiadores que los guanches morían de "modorra", para que llegaran debilitados a la batalla de La Laguna, en 1496, donde los vencieron con sus armas de acero, ballestas, caballería, armas de fuego, culebrinas, escudos y lanzas, mientras los guanches sólo portaban palos, banots y piedras. Al final ya sabemos que todos los combatientes que cogieron, en vez de ser tratados como prisioneros de guerra, fueron vendidos como esclavos en los mercados de Sevilla, con mujeres y niños que trincaron, y a otros los desterraron a otras islas para desintegrar su cultura (...asirios...). Como también cita en su carta a Hernán Cortez, el conquistador de México, le ruego investigue qué pasó en la pequeña y pacífica ciudad de Cholula, donde los conquistadores españoles mataron en sólo cinco horas a 5.000 personas, antes de incendiar la ciudad con sus templos. Por cierto, estos bandoleros que usted tanto admira combatían con las mismas armas que el Lugo contra unos combatientes que sólo tenían mazas de madera y lanzas con una punta de obsidiana. Y hablando de Cortez, cuando los españoles desembarcaron en México, se calcula que en todo el territorio habían unos 25 millones de personas. Quince años después, quedaban 5 millones apenas, llenos de las enfermedades traídas por los españoles: gripe, sarampión, sífilis, viruela, rabia etc. Sería conveniente que se leyera las obras del Padre de las Casas, que siendo un monje de aquel tiempo denunció en sus libros todos los crímenes que hicieron los españoles en América, en vez de perdonarlos o ignorarlos porque iban a misa y construyeron iglesias.

Lo que no se puede admitir en su escrito -comprendo que usted no ha estudiado seriamente al pueblo guanche y sus orígenes- es afirmar que mientras en Europa, en los siglos XV y XVI, se da esa explosión cultural y científica que fue el Renacimiento, las Canarias permanecen ancladas en el preneolítico. El preneolítico no podía convivir con el Renacimiento? "A las puertas de Europa y en la ruta oceánica, ello no podía mantenerse: la conquista de Canarias -dice usted-, por parte de una potencia europea, era inevitable"; y se queda tan fresco.

Durante mi estancia de 24 años en Argelia, donde di clases en la Universidad bastantes años y de paso saqué un diploma en Etnografía de África del Norte, trabajé en el Museo del Bardo y en el CRAPE (Centre des Recherches Antropoliques, Prehistoriques et Etnographiques) de Argel, gracias a mi amistad con los profesores Gabriel Camps y Mouloud Mammeri, lo que me permitió años más tarde entrar a formar parte del CIRRSS (Centro International de investigaciones del Sahara y del Sahel), que forma parte de la Sorbonne, París, no sé si los conocerá. En dichos centros se estudiaba, entre otras materias, el neolítico africano y Canarias, pero querían saber algo consistente, ya que había muchas falsificaciones y errores sobre Canarias y los guanches, ya que la historia de Canarias siempre fue escrita por españoles, extranjeros o canarios a sueldo. Les expliqué muchas cosas que no sabían que fueron apreciadas. Le rogaría estudie el "preneolítico" que usted señala, ya que ese periodo histórico remontaría en el Medio Oriente a unos 8.000 años más o menos y en África del Norte a unos 6.160 + ó - 320. Las poblaciones traídas a Canarias fueron todas en tiempos modernos, es decir traídas por los fenicios y cartagineses, de lugares como Libia y alrededores de Cartago, así como de la costa atlántica de Marruecos, los canarii y los gomeritas, por ejemplo. Estos pueblos que se trajeron a las islas hacía muchos siglos que habían salido del neolítico y transportaron con ellos su cerámica, sus estructura sociales (tagoror, sabor, especie de senado) su religión, sus sacerdotes y sacerdotisas o harimaguadas, su lengua amazigh, su ganado, sus vestidos y pinturas? y, sobre todo, su escritura tifinagh, que se encuentra actualmente en las islas, gravada en piedra; y sí trajeron algunos metales, estos se perdieron, pues no existen en las islas. Digo esto de la escritura porque no existe pueblo en el preneolítico ni en el neolítico que conociera la escritura en ningún continente. Partiendo de este principio, la escritura nace en sociedades organizadas donde ya existe el comercio y las relaciones entre las poblaciones y los individuos, para detallar ganado, cereales, vino, cerveza, alabar a sus dioses y diferenciar tumbas de personajes. Con el tiempo nacen los hieroglifos en Egipto, siendo esta escritura hieroglífica y consonántica (-3.000); sigue después el Protosinaítico (-1.500), Protofenicio (-1300), Fenicio arcaico (-1.100 ), Fenicio o Paleohebráico (-1.000), Griego (-800), Etrusco (-800, -700 ), Latín (-600). Del Fenicio arcaico sale el fenicio y el púnico de Cartago, así como el hebreo antiguo, el samaritano, el arameo y todas las escrituras que vienen del arameo, siriaco, hebreo, nabateo, árabe arcaico, persa, turco, árabe moderno. Todos estas fechas corresponden con las civilizaciones antiguas, pero nunca del preneolítico o neolítico. Las escritura asiáticas de la India y China son todas de alrededor del s. V antes de nuestra era, pero todas ellas surgen en diferentes civilizaciones ya desarrolladas y nunca en el preneolítico.

El alfabeto líbico-berber que se encuentra en Canarias o Tifinagh antiguas se usó y se usa todavía en el Sahara y África del Norte. Oficialmente lo empleó el gran rey berber Massinissa (Mausoleo de Thugga), tras la destrucción de Cartago. Tiene influencia del alfabeto púnico, fenicio y características propias según las tribus que lo emplearon, númidas, lebus, zenetes, tuareg. Hoy en día se sigue empleando. En Canarias, la mayoría de las inscripciones están en la isla de El Hierro, el Julán, aunque se han encontrado en todas las islas en menor cuantía. Universidades de Francia, Marruecos, Túnez, Cataluña..., están interesadas en el estudio de esta escritura, que para su información, no fue hecha por un pueblo del preneolítico, como dice usted que era el pueblo guanche.

En su carta me dice que el preneolítico no podía convivir con el Renacimiento y cita a España, Portugal e Inglaterra del s. XV como países del Renacimiento; le agradecería que vuelva repasar su historia del bachillerato. Siento mucho contradecirlo en sus ligeros conocimientos históricos que no corresponden a la realidad. El Renacimiento fue un movimiento cultural iniciado en Italia, en las ciudades estado, que dirige su mirada al clasicismo romano y al hombre como centro de las cosas, superando la tradición teocéntrica medieval de países como España, Portugal y Francia. Todos sabemos que el trasvase de la cultura y arte del Renacimiento italiano, al resto de Europa fue muy desigual y por etapas más o menos largas. La llegada de los sabios griegos que huían de Bizancio o Constantinopla a la llegada de las hordas turcas y el desarrollo del pensamiento humanista junto con el desarrollo de la burguesía y del comercio influyó para que este fenómeno se diera sólo en Italia. En la España del siglo XV y XVI no se pudo dar este fenómeno porque la nobleza dominaba políticamente con todo el poder económico en manos de unos cuantos. Además, había la carencia de una burguesía emprendedora y comercial española; además, el clero dominaba todo el pensamiento español, ayudado por la Inquisición de la Edad Media, que impusieron los mal llamados Reyes Católicos. En Granada, el terrible y reaccionario cardenal Cisneros, en 1492, quema todos los libros e incunables de las bibliotecas árabes y perdió para siempre los libros que habían conservado los judíos, los cuales fueron expulsados de España, donde vivían antes de que existiera España, ya que habían fundado Toledo, después de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor, perdiendo la inteligencia y la cultura de los judíos españoles, muchos de los cuales se refugiaron en Italia. Esta España del s. XV, que usted admira, no puede desarrollar la escultura renacentista como en Florencia, porque existía el predominio absoluto de la temática religiosa; las pinturas de la época se alargan, se retuercen y no tiene la armonía del Renacimiento ni las bellezas de un Rafael, Leonardo o Miguel Ángel. Usted debe saber que si hay alguna influencia del Renacimiento en la España de aquellos siglos, fue debido a los artistas italianos, cretenses o flamencos que vinieron a España, bien pagados y remunerados. Además en esa España que usted cita de los siglos XV y XVI no había ciudades-estado o repúblicas como en Italia. Cuando llega al poder el nuevo y flamenco y católico rey de España, Carlos I y V de Alemania, se verifica en 1527 el mayor saqueo de la historia de Roma, peor que el de los celtas, de Alarico o de los vándalos, donde se destruyó y saqueo toda la ciudad. El gran filósofo Erasmo dijo de esta salvajada española: "No fue la destrucción de la ciudad, sino el fin del mundo". Mientras en Italia surgían miles de hombres y mujeres en las artes, en la arquitectura, en la filosofía, en España surgían bandoleros como Pedro de Vera, Alonso Fernández de Lugo, Hernán Cortez, Pizarro, Valdivia, la Bobadilla, el duque de Alba y no acabaría nunca. En cuanto al mestizaje que hubo en la conquistada y saqueada América hispana y en Canarias que tanto alaba, no olvide las violaciones sin cuento de aquellos conquistadores, que el Rvdo. Padre de las Casas cita en sus obras y que usted cita como mestizaje de pueblos. Claro que usted dice que el conquistador Fernández de Lugo debe ser comprendido por que, aunque con defectos, "era un conquistador del s. XV, que rezaba a Dios e iba a misa", y añadió "que trajo el Cristo de La Laguna, que lo recibiera del duque de Medina Sidonia" e hizo iglesias y conventos, por lo que no podemos considerarlo un bandolero sino un ejemplo a seguir. Usted dice que todos estos personajes son historia nuestra; será de los españoles y canarios de servicio o personas como usted que los cita, pero no de los canarios patriotas ni de los descendientes de los guanches asesinados y expoliados. ¿Cree usted que pedir con pintadas para que sacaran de la catedral los restos del bandolero como hicimos en 1975 y con artículos de prensa, como el mío que tanto le molestó, es una gamberrada? ¿Y lo que hicieron los conquistadores y ocupantes a lo largo de los siglos en Canarias, la esclavitud, el tributo de la sangre de 1658, son actos de cultura? Y que conste que los patriotas canarios no tenemos nada contra el pueblo español trabajador y honrado y que admiramos las miles de figuras con nivel internacional que ha dado España, de artistas de todas clases, de arquitectos, de combatientes por la libertad, de humanistas, de republicanos e intelectuales conscientes, muchos de los cuales actualmente comprenden nuestra lucha por reivindicar nuestros justos y legítimos derechos nacionales y en su momento, por qué no, incluso nos ayudarán.

En su carta usted dice que luchar contra el invasor y por la independencia, que usted respeta, es fanatismo y deja entender muchas cosas bastante desagradables, que ya el director de EL DÍA, don José Rodríguez Ramírez, le rebatió el pasado domingo en su magnífico editorial. Vamos a ver, cuando Napoleón invadió España, según usted, debería habérsele echado con besitos volados en la boca y con ramos de flores y los capitanes Daoiz, Velarde, el Empecinado y los miles de patriotas que lucharon en las guerrillas y echaron a tiros a los franceses de España eran unos fanáticos que hay que condenar. Me imagino que para usted Francisco de León (isleño de El Hierro, primero en pedir la independencia de Venezuela), Francisco de Miranda, Bolívar, Páez en Venezuela, Artigas en Uruguay, los curas Hidalgo y Morelos en México (asesinados por los realistas), San Martín en Argentina, Sucre en Perú y Bolivia, O´Higgins en Chile y los millones de patriotas que echaron a los españoles de América a cañonazos, a tiros y a golpes de sables, eran unos fanáticos y tiene el mal gusto en su carta, perdone que se lo diga, de comparar a los que combatimos por la independencia con el fanatismo nazismo, el franquismo, los talibanes, Bush en los USA, etc.

Hablando de la independencia de Canarias, usted dice que los puñetazos fanáticos de los patriotas no convencen a nadie, las razones serenas, por lo menos, son escuchadas convenzan o no y cita usted a un profesor de La Laguna del que no da el nombre. Perdone que le diga que este ejemplo no se puede aplicar al colonialismo ni al estado español, y si no que lo digan los muertos asesinados de americanos, filipinos y canarios a lo largo de los siglos, por ese colonialismo, los detenidos y torturados, y cuantos hemos sufrido prisión o intentos de asesinato en el exilio, porque la monarquía española nunca supo ni sabe aún descolonizar pacíficamente, como han hecho otros países europeos. Por cierto, ¿sabe usted que en la jurisprudencia española hay una sola sentencia penal (14/07/1990) condenando al gobierno español de 1978 (Suárez-Martín Villa) por terrorismo de Estado, por el atentado criminal que me hicieron en Argel ?).

Y para terminar, acepto su invitación a degustar una comida y hablar; no ahora, desde luego, sino después de la cercana independencia que esperamos obtener a finales del 2010, como exigen las Naciones Unidas y una vez que los restos de su admirado conquistador español , el bandolero Alonso Fernández de Lugo, sean sacados de la catedral lagunera y entregados a sus descendientes en Tenerife, donde nunca debían haber estado y también, en esa época, ya habremos hecho desaparecer los huesos de su también admirado guanarteme Fernado de Canaria, el gran traidor canario de triste memoria que vino con sus mercenarios de servicio a ayudar al bandolero español que conquistó Tenerife en la batalla de La Laguna, donde murió el Gran Mencey, Imoha Quebehi Benkomo, padre de la Patria Canaria.

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