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L.C., S/C de Tenerife
En Canarias podría haber entre 2.000 y 4.000 enfermos de párkinson y existen varios grupos de investigación dedicados a estudiar esta enfermedad degenerativa de la que no se conoce la causa.
Uno de ellos es el del profesor Manuel Rodríguez, que dirige el laboratorio de Neurobiología y Neurología Experimental del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna (ULL).
Este experto recuerda que en el Archipiélago"no hay ningún estudio epidemiológico de la incidencia de la enfermedad en Canarias ni un estudio del costo que supone el tratamiento para la enfermedad". "Nuestras estimaciones, a partir del gasto de otros países de nuestro entorno, es de 15-25 millones de euros anuales", añadió.
En las Islas existen dos asociaciones de familiares de pacientes, varios grupos de investigación y profesionales de Neurología, Neurorrehabilitación y Cirujanos que tratan a los afectados de párkinson. "Se deben coordinar los esfuerzos en la investigación y la asistencia clínica" para conseguir "un incremento de la eficiencia de la inversión que se hace", explica.
Un proyecto en vía muerta
Hace dos años Rodríguez presentó un proyecto para esta coordinación en colaboración con otros grupos de investigación y con especialistas médicos pero "quedó en vía muerta". "Lo haga quien lo haga, debería hacerse", opina.
En el laboratorio que dirige Rodríguez se realizan investigaciones "sobre todo en modelos animales de la enfermedad intentando profundizar en los mecanismos asociados a la degeneración de ciertas neuronas de los ganglios basales", que están debajo de la corteza cerebral. Cuando se produce esta degeneración "se desencadena la enfermedad de Parkinson", explica.
Factores etiológicos
En concreto, estudian "factores etiológicos de la enfermedad", como "la acción tóxica de otras neuronas sobre las neuronas dopaminérgicas" o "la acción de células que normalmente rodean a las que degeneran", las llamadas células de glia, que sirven "de apoyo de las neuronas". "Algunas de estas células de soporte a veces se vuelven agresivas cuando tienen que defender a las neuronas", explica, y "atacan a las propias neuronas que deberían defender".
La enfermedad de Parkinson es consecuencia de la destrucción de estas neuronas que producen dopamina y, a pesar de ser descrita desde principios del siglo XIX, todavía hoy no se conoce su causa ni tiene cura.
Existen tratamientos farmacológicos que "controlan las consecuencias motoras de la enfermedad de manera parcial" y, a veces, se interviene quirúrgicamente a los pacientes, pero no se puede curar.
Sin embargo, hoy en día la ciencia busca una solución mediante tres líneas de investigación diferentes. Una de ellas es la utilización de fármacos "asociados al control de la inflamación, al control de los radicales libres". Sin embargo, "todavía no hay ninguno que haya probado su utilidad para evitar la enfermedad o para evitar su progresión".
Otra de las líneas de investigación es mediante trasplantes de células. "Sabemos qué células degeneran y la estrategia consiste en poner unas células nuevas que sustituyan a las que han degenerado", detalla. Pero en el sistema nervioso "el tema es muy complejo porque las células que degeneran están perfectamente integradas dentro del cerebro con miles de otras neuronas". "No basta con poner una célula allí que libere la dopamina, sino que esa célula se tiene que reconectar", matiza.
La tercera vía es la terapia génica, que trata de modificar virus para que entren en las células del cerebro y faciliten "la producción de proteínas que protejan a las neuronas dopaminérgicas y evitar así que degeneren". Las dificultades de esta técnica estriban en que "el virus no debería entrar en todas las células y debería producir las proteínas indefinidamente". Además, este virus "no debería producir una cantidad ingente de la proteína sino la cantidad exacta que se necesita".
Una dificultad fundamental a la hora de estudiar las causas de la enfermedad es que "sólo los humanos padecen enfermedad de Parkinson". El acceso al cerebro de estos enfermos es limitado y, para estudiar esta patología, los investigadores tienen que "crear" párkinson en modelos animales. "En animales se ha producido en los últimos 40 años párkinson por diversos procedimientos y se ha curado, también por diversos procedimientos, pero después cuando se prueba en humanos, los tratamientos que funcionan bien en animales no funcionan bien en los humanos", resume Rodríguez.
El laboratorio
En el laboratorio de Neurobiología y Neurología Experimental del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna (ULL) que dirige Rodríguez trabajan seis personas y colabora con otros grupos de Canarias que trabajan con párkinson.
Además, está integrado dentro de la red nacional Cibernet para el estudio de enfermedades neurodegenerativas.
El grupo que dirige Manuel Rodríguez participó recientemente en la Universidad de Verano Menéndez Pelayo con una ponencia titulada "Logros y retos en la enfermedad de Parkinson".
Rodríguez explica que dentro de la presentación mostró una imagen de una carretera con el Teide al fondo. "Uno ve perfectamente delimitada toda la carretera, pero cambia el rasante y no se ve a dónde va a parar", describe. Lo mismo ocurre con el párkinson.
Miles de investigadores en todo el mundo se dedican a esta enfermedad, "se están invirtiendo muchos millones de euros y se está avanzando mucho, pero no vemos el final del camino todavía".
El párkinson afecta a entre 70.000 y 100.000 personas en España y es una de las enfermedades neurodegenerativas que están aumentando su incidencia. Es una enfermedad muy invalidante a la que grupos, como el de Manuel Rodríguez, tratan de encontrar un porqué.
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