EFE, Sevilla
El catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla Jesús Palacios asegura que los maltratos a los niños más frecuentes "son los menos llamativos y los menos escandalosos", al serlos por negligencia, abandono o por dejar a los niños bajo la custodia de personas inadecuadas.
Tras conocerse que el sistema sanitario público andaluz detecta una media diaria de cinco casos de maltrato grave a menores, Jesús Palacios señala que en un hospital se detectan sobre todo maltratos físicos como fracturas, quemaduras u otras agresiones graves, pero 7,5 de cada 10 casos pueden pasar inadvertidos, como los pequeños poco o mal atendidos que pasan horas o días solos.
"Es un gravísimo problema social y es mejor mirarlo a la cara que ignorarlo", recomienda Palacios, que ha sido consultor para este asunto del Consejo de Europa, del Congreso, ahora lo es del Senado, y miembro del Consejo Andaluz de Asuntos de Menores, además de autor de un estudio epidemiológico efectuado en 1995, según el cual al menos 15 de cada 1.000 menores de 18 años sufren maltrato en Andalucía.
Poco debate
Sobre la falta de debate público acerca de esta lacra -en comparación, por ejemplo, con la violencia de género o la violencia en el ámbito escolar- el catedrático afirma: "Es posible que si se arroja mucha luz quede al desnudo una situación de difícil defensa; cuanto menos visible, menos molesta".
Esa tasa de maltrato es similar en el resto de España y en los países de su entorno, según Palacios, para quien el problema del maltrato es doble: por un lado los malos tratos en sí y, por otro, "las respuestas y actuaciones" para afrontarlo.
El especialista sostiene que los datos que trascienden, como los casos detectados por el sistema sanitario, son "la puntita de la punta del iceberg", y pone el ejemplo de los abusos sexuales, la gran mayoría de los cuales, dice, "no producen desgarros, ni conllevan penetración, y la inmensa mayoría no acaban en el hospital ni son conocidos".
Por eso considera "muy poco fiables" los datos de maltrato porque "la mayoría no se detectan; ocurren en el ámbito privado, dentro de la familia, y la familia lo oculta".
El catedrático critica "una distorsión muy fuerte del sistema de protección que no existe en países del entorno", como son que en España se tengan las tasas más altas de adopción internacional y a la vez las tasas más altas de institucionalización de niños.
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