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ÁLVARO MORALES, Tenerife
Voluntarios y colaboradores del asilo del Santísimo Cristo de La Laguna trasladaron a EL DÍA, a finales del pasado mes de agosto, su honda preocupación por la situación económica del centro debido a una deuda de 845.000 euros con la empresa que se encarga de la reforma de las instalaciones, trabajos que la compañía tuvo que suspender por su imposibilidad de seguir sin respaldo financiero. Pasado un mes, y pese a que son conscientes de que las hermanas temen que estas apariciones en prensa sean perjudiciales ante las administraciones públicas, insisten, en declaraciones a este periódico, en que la situación se va agravando cada día y lamentan la falta de reacción de los organismos públicos, si bien resaltan los 5.000 euros recaudados hasta ahora por aportaciones de particulares.
Estos voluntarios y colaboradores resaltan que, por la paralización de la reforma, el asilo no puede ofrecer todas las plazas potenciales y esto ya supone una reducción de las entradas económicas. Además, y aunque actualmente no existen carencias en el mantenimiento, los productos y los gastos del día a día (la crisis ha aumentado incluso la entrega de alimentos, aunque ha reducido las aportaciones en dinero), no son muy optimistas sobre el futuro a medio y largo plazos si no se aportan soluciones. Por todo, refuerzan su llamamiento a la sociedad y, sobre todo, a los organismos públicos para que intenten hacer todo lo posible por un centro cuya labor surgió hace un siglo y que atiende ahora a 110 mayores casi sin ayudas familiares. Están lanzando claramente un SOS.
La reforma que emprendieron las monjas era en buena parte obligada para poder cumplir la normativa. Se presupuestaron en unos 3 millones de euros y comenzaron hace tres años con el respaldo del Gobierno de Canarias y del Cabildo tinerfeño. Sin embargo, las ayudas públicas han bajado este año por la coyuntura económica y, debido a las deudas acumuladas, la empresa Víctor Rodríguez, encargada de los trabajos, se vio obligada a suspenderlos cuando se calculaba que aún faltaba dos meses.
Las gestiones de las hermanas en los últimos meses para intentar recaudar más fondos han resultado infructuosas, si bien el gobierno local, que entrega unos 60.000 euros anuales al asilo, ha aumentado sus aportaciones para, por ejemplo, lavandería, con unos 35.000. Las monjas le han pedido al alcalde, Fernando Clavijo, que medie ante otras administraciones. Sin embargo, y según los citados cooperantes, de momento no se ha anunciado ninguna ayuda adicional del Gobierno autónomo o del Cabildo.
Algunos colaboradores barajan diversas ideas para intentar recaudar fondos, aunque insisten en que, sin más ayudas públicas, resultará muy difícil paliar o resolver una situación que cada vez les asusta más. Que el SOS fructifique.
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