EFE, Lisboa
Después de dos semanas de campaña salpicada de polémicas, el alto porcentaje de indecisos ante las elecciones de hoy en Portugal centra las esperanzas de la oposición frente al total dominio socialista de las encuestas.
José Sócrates y su Partido Socialista (PS) han logrado llegar a la jornada electoral con una cómoda ventaja de más de 8 puntos frente a su gran rival de centro-derecha, el Partido Social Demócrata (PSD), que con un 30% de apoyo pierde en los sondeos el impulso de su victoria en las europeas.
Pero los sondeos sobre la votación, a la que están convocados 9,4 millones de portugueses, registran también cerca de un 20% de indecisos, que no saben a quién votar o se inclinan a abstenerse o hacerlo en blanco, en cuya movilización confían tanto los partidos de derecha como los de la izquierda marxista.
En los actos del cierre de campaña que concluyeron la medianoche del viernes todas las fuerzas de oposición concentraron sus ataques en Sócrates y pidieron al electorado que impida cuatro años más de poder socialista.
Aunque ningún sondeo prevé que Sócrates renueve la mayoría absoluta que logró, con el 45 de los votos, en las legislativas de 2005, tanto los conservadores del PSD y el Partido Popular (CDS-PP) como el Bloque de Izquierda (BI) y la coalición de comunistas y verdes (CDU) intentaron asustar a los votantes con esa posibilidad.
En una campaña que todos han reconocido demasiado volcada en polémicas marginales, como las relaciones económicas con España o un supuesto espionaje gubernamental al jefe de Estado Anibal Cavaco Silva (figura histórica del PSD), Sócrates es el único que presume de haber evitado la confrontación con un discurso constructivo.
De momento, el ascenso en los sondeos, en los que empezó con apenas un par de puntos de ventaja sobre el PSD, parece demostrar que logró reducir el desgaste de cuatro años de poder y aprovechar los errores que, incluso desde su propio partido, achacan a Ferreira Leite y su conservador y dramático discurso electoral.
El PSD responsabiliza a Sócrates del desempleo, la pobreza y un excesivo gasto público de Portugal mientras la izquierda le echa en cara su política económica de tintes neoliberales, que generó en los últimos años multitudinarias manifestaciones.
Las elecciones de hoy suponen un nuevo frente a frente entre los dos grandes dinosaurios de la política lusa, PS y PSD, que se han turnado en el poder, con ventaja socialista, desde que la conocida como Revolución de los Claveles del año 1974 acabó con la dictadura salazarista.
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