LA REAL ACADEMIA Española define felonía como "deslealtad, traición, acción fea", y todo eso es lo que, para nosotros, ha pasado esta semana en Benidorm. Su alcalde legítimo, el popular Manuel Pérez Fenoll, ha sido destituido como consecuencia de las malas artes y deslealtades de un grupo de concejales, tanto hacia las personas que en las últimas elecciones les dieron su voto con una clara mayoría absoluta, como hacia los partidos que los apoyaron.
Malas artes del tránsfuga del Partido Popular José Francisco Bañuls, que de la noche a la mañana ha pasado de ser noveno teniente de alcalde con un partido a convertirse en primer teniente de alcalde y concejal de Seguridad y Movilidad, Participación Ciudadana, Agua, Infraestructuras y Servicio, además de llevar la concejalía técnica de Estudios, Proyectos e Infraestructuras.
Un considerable ascenso, fruto de una avaricia malentendida y del oportunismo, que además contraviene lo dispuesto en la Ley Orgánica de Impulso de Medidas Legislativas contra el Transfuguismo en Corporaciones Locales, aprobada en junio de 2003 con el respaldo de todas las fuerzas políticas en las Cortes Generales. Esta norma establece que el edil no adscrito no deberá mejorar ni sus derechos políticos, ni sus condiciones económicas respecto a la situación que tenía en su grupo de procedencia. Todo ello para evitar este tipo de situaciones y que igual ahora, con algo de suerte, frustrará su nombramiento definitivo.
Tampoco queremos dejar pasar por alto la trayectoria profesional de Bañuls, muy ligada al sector de la construcción. Según hemos podido leer esta semana, este edil forma parte de la directiva de cuatro empresas, tres de ellas dedicadas a actividades inmobiliarias y urbanísticas, una de las cuales tiene un capital social de casi 2 millones de euros. Lo que respalda la tesis de los que afirman que detrás de todo esto puede haber escondidos intereses urbanísticos.
Del otro lado están los doce concejales socialistas de Benidorm que, liderados por la madre de la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, han urdido una enrevesada maniobra que ha dejado en evidencia el doble rasero que utilizan algunos miembros del partido que dirige José Luis Rodríguez Zapatero.
Me explico. Para eludir, al menos oficialmente, tanto el Pacto Antitransfuguismo como las consignas que llegaban desde Ferraz, y así hacer lo que se les venía en gana, tramitaron su baja del partido al que siempre han pertenecido. Pero esto no nos basta y nosotros estaremos muy atentos para ver si en las próximas elecciones autonómicas y locales vuelven a presentarse bajo el paraguas socialista. Algo que, de producirse, sería totalmente indigno y deplorable, por lo que exigiremos que no se les permita repetir en las listas del PSOE.
Abandonaron al Partido Socialista y desde Madrid los critican con la boca pequeña. Sin embargo, en Valencia ni se molestan en disimular y decenas de sus cargos institucionales y orgánicos en aquella comunidad autónoma acudieron a apoyar y jalear a sus supuestos ex compañeros de filas en el momento en que se produjo la moción de censura. Lo que nos recuerda la "triunfal" entrada en prisión de un ex ministro de Interior socialista.
En Benidorm, todos festejaron, sin complejos ni sentimiento de culpa, la llegada al poder del nuevo alcalde, Agustín Navarro. ¿En qué quedamos? Los doce díscolos que abandonaron el socialismo ¿son unos traidores o unos amigos que han logrado sumar una Alcaldía más para el partido? Mucho nos tememos que todo esto no sea más que una auténtica mascarada.
No obstante, lo realmente importante de todo este espectáculo es la burla que este tipo de tácticas políticas suponen para la sociedad en su conjunto. Más en casos como el que nos ocupa, pues el ahora alcalde de Benidorm acumula en su currículum político dos derrotas consecutivas en las urnas. Se ve que no le llegó bien el mensaje, o no lo quiso ver, pues estos resultados son un claro indicador de que los ciudadanos no lo quieren como máximo mandatario local, sino en los asientos de la oposición. Al menos, claro está, para la mayoría de la población.
Queremos denunciar a todos los tránsfugas. En nuestra opinión, merecen todo el desprecio social, estén donde estén y militen en el partido que militen, e independientemente de que la ley establezca que las actas de concejal no son del partido sino de las personas.
Por todo ello y porque parece evidente que este tipo de situaciones, además de dañar a todos los partidos políticos por igual vulneran la voluntad popular, desde este espacio nos sumamos al minuto de silencio que pidió el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Benidorm, Antonio Pérez, por la muerte de la democracia.
* Senador del Partido Popular por Tenerife, vicepresidente y consejero de Sanidad y Relaciones con la Universidad del Cabildo de Tenerife
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