Canarias tiene inmensas riquezas, suficientes para que sus habitantes puedan vivir sin problemas económicos si la Hacienda española no se llevara unos 6.000 millones de euros anualmente. La frecuente pregunta ¿de qué vamos a vivir? es el resultado del agresivo modelo colonial que los españoles han fomentado en nuestras Islas desinformando y mintiendo. Pero a las riquezas actuales habrá que añadirles las que se generen en el enorme mar que le corresponde a este Archipiélago cuando tenga su propia Zona Económica Exclusiva, superior al medio millón de kilómetros cuadrados. Unos beneficios que pueden superar a los del sector turístico solamente explotando de manera racional la industria pesquera, pues los yacimientos de petróleo y otros materiales son una realidad que el Gobierno español oculta deliberadamente.
Debemos recuperar el sector primario no sólo para progresar, sino también para garantizar nuestra supervivencia ante un desabastecimiento o grave conflicto mundial; pues en la actualidad no producimos más de la décima parte de los alimentos que necesitamos, muy por debajo del 30 por ciento contemplado en la ONU. No es cierto que la agricultura canaria no sea rentable ni competitiva; su abandono ha sido debido a los intereses españoles y europeos de hacernos dependientes para vendernos sus productos, al tiempo que ha sido un gran negocio para algunos importadores canarios. En vez de dar ayuda al transporte, se tenía que haber desviado a incentivar la producción local, además de fomentar las industrias agropecuarias.
El decadente sector del turismo, producto de la especulación y masificación, se puede recuperar en calidad y mantener en una cantidad de 6 a 8 millones anuales con nuevas y eficaces leyes que garanticen seguridad, control de precios y servicios profesionales; aparte de la recuperación de paisajes degradados y barrios antiestéticos, a la vez de ofrecerles nuestra rica gastronomía, con el plátano como principal símbolo, y el folclore canario en sustitución de la españolidad que se les vende con actuaciones de flamenco en detrimento de nuestra cultura.
La innovación tecnológica, el desarrollo energético, aprovechando el sol, el viento y el mar, y la privilegiada situación geográfica del Archipiélago canario nos dan la posibilidad de desempeñar un papel muy importante a nivel internacional en materia de comercio, además de poder contribuir al progreso del sur del planeta para evitar la presión demográfica que nos afecta directamente. Canarias, pues, debe ocupar el lugar que le corresponde en el mundo como Estado soberano reconocido por la ONU y así abandonar el ignominioso modelo colonial que sus habitantes sufren actualmente; un modelo consistente en el saqueo constante y de descapitalización de una interesada economía dependiente de quien nos coloniza.
El Archipiélago canario necesita una Hacienda propia y una banca estatal que dé seguridad a un desarrollo económico verdaderamente sostenible dentro de un mundo que se verá necesariamente afectado con profundas reformas del sistema capitalista, debido al inhumano modelo que las grandes potencias han venido empleando. Por ello, y basado en la realidad de Canarias, proponemos un modelo de economía de libre mercado con el control y protección del Estado canario para evitar desequilibrios y crisis, al tiempo que se garantiza el fortalecimiento empresarial, principalmente en las áreas productivas, redundando en un mayor nivel adquisitivo.
El gobierno del futuro Estado canario fomentará la actividad económica y establecerá las garantías necesarias para que las empresas sean rentables y que los operarios se beneficien proporcionalmente de las ganancias, además de incentivar las empresas con poca rentabilidad para que conserven los puestos de trabajo. Todo esto se debe llevar a cabo manteniendo un equilibrio, evitando la explotación a los trabajadores y haciendo que éstos cumplan con su deber, empleando fórmulas de control en beneficio mutuo; derechos y deberes para ambas partes bajo la supervisión de los órganos estatales y los sindicatos. De esta manera se producirá un justo reparto de la renta generada en todo el Estado canario, basado en las propias características de estas Islas y de Estados socialmente avanzados como los escandinavos, Austria, Canadá, Nueva Zelanda, entre otros. Un modelo económico que garantice el bienestar social y económico a todos los canarios y acabe con la pobreza. Tendremos soberanía y progreso.
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario (MP)
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