EL DÍA, Puerto de la Cruz
No hay barreras capaces de frenar la voluntad humana. Al menos, así lo han demostrado en el Puerto de la Cruz los representantes de la Asociación de Minusválidos Asmipuerto, que con mucha tenacidad y después de varios años de infinidad de gestiones han logrado poner en marcha un proyecto que libera de su "encarcelamiento" a 15 personas discapacitadas residentes en un edificio de seis plantas, situado en la avenida Hermanos Fernández Perdigón.
El proyecto "El ascensor de la vida" permitirá que el edificio Cruz del Pino Portal 6, construido hace más de treinta años por el Ministerio de la Vivienda, recupere el ascensor que permanecía en desuso desde hace años y que salva a los inquilinos de tener que usar el centenar de escalones que comunican las seis plantas. El ascensor dejó de funcionar hace años al no poder afrontar la comunidad los requisitos de seguridad exigidos por la nueva legislación.
Esta es una magnífica noticia para las 54 personas que residen en este inmueble del barrio El Tejar, pero especialmente es favorable para los 15 inquilinos que se encuentran afectados por alguna discapacidad o por enfermedades que provocan una disminución de sus facultades físicas.
La entidad Asmipuerto adquirió en su momento con los vecinos de este edificio el compromiso de gestionar la recuperación del ascensor. Para ello han buscado el apoyo de diferentes administraciones públicas y de empresas privadas. El empujón definitivo que les ha permitido iniciar las obras se lo ha dado la sociedad Casinos de Tenerife, que les ha concedido una subvención de 4.200 euros. Aún faltan otros 15.000 euros para completar el montante total de la nueva instalación, pero con esta ayuda de los Casinos han podido iniciar los trabajos de reparación de la caja del elevador.
Colaboración.- Los vecinos de Cruz del Pino están muy contentos con la buena noticia. Casi tan feliz como ellos se muestra el presidente de Asmipuerto, Elio Méndez, auténtico impulsor de esta iniciativa en la que espera contar también con la colaboración del Ayuntamiento portuense, como ya sucede en otras muchas actividades del colectivo. Méndez comenta con satisfacción que el objetivo "es hacer que los beneficiarios de este proyecto puedan desarrollar una vida normal, como puede tener cualquier persona en su vida cotidiana".
Elio Méndez indica que "queremos agradecer todo el esfuerzo que hicieron, especialmente el gerente y los trabajadores de Casinos de Tenerife, para poder concedernos una mayor cantidad económica, así como la ayuda que nos han brindado tanto la actual alcaldesa, Lola Padrón, como su antecesor, Marcos Brito, cuyos esfuerzos no se vieron recompensados como era su intención debido a la crisis por la que estamos pasando. Ahora seguimos en la lucha para que otras entidades colaboren con nosotros y poder culminar este proyecto de gran interés social".
Una "cárcel".- Explica que "la vida de las personas discapacitadas o impedidas en un edificio de estas características es una auténtica cárcel pues ante la falta de un ascensor pierden su movilidad y su autonomía y no pueden siquiera salir a pasear a la calle, por lo que tienen que permanecer confinados durante largo tiempo en unos pocos metros cuadrados, con la consiguiente pérdida de calidad de vida. Pero los inconvenientes pueden ser, incluso, mucho más dramáticos aún". El presidente de Asmipuerto mencionó el caso de una vecina de este mismo edificio, enferma de corazón, que falleció al regresar de una revisión médica y tener que subir extenuada más de 90 escalones hasta su vivienda en la sexta planta. Ni qué decir tiene que los empleados del gas butano tienen que subir cargados con la bombona hasta la última planta.
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