JORNADA, S/C de Tenerife
La cara de Marc Bertrán al abandonar el Ono Estadi lo decía todo: "Estamos mal. Fue un resultado muy contundente", confesaba. "Si te vas contento a casa es que no te gusta este deporte", añadió. Como tratando de animarse, el catalán destacó que "hay que pasar página rápidamente ya que, por suerte, el miércoles hay partido frente al Athletic".
El lateral dejó claro que el equipo no tomó el resultado como un castigo que le obligue a bajar los humos: "Los únicos que nos echáis piropos y nos criticáis sois vosotros (refiriéndose a la prensa). El equipo sabe que es uno de los normales de la categoría, con un nivel medio y que si no está al cien por cien tiene un nivel normal", afirmó. Marc apostó por aprender de la derrota y aprovechar el próximo partido para "demostrar otra vez que se nos da bien esto de jugar el fútbol".
Un capítulo especial recibió el colegiado en su discurso. El capitán blanquiazul sostiene que algunas decisiones mermaron al Tenerife, "sobre todo, la del primer gol". Además, refiriéndose a su expulsión, aunque reconoció que hubo falta en la entrada que hizo al mallorquinista le pareció muy riguroso que lo expulsaran: "Es una jugada complicada. Viene el delantero. Llegó por detrás, intentó forcejear y se dejó caer", explicó.
Ezequiel Luna
El central argentino intentaba olvidar lo sucedido, pero no podía. Aún le duraba el enfado porque estaba convencido de que su expulsión había sido injusta: "La primera no es para amarilla. Cabeceó el balón, pero en ningún momento voy con mala intención. Y en la segunda cuando me elevo con los codos puede ser que lo haya tocado, pero tampoco fui con mala intención", dijo.
Ezequiel reconoció que sentía "mucha amargura" por esta circunstancia, pero sobre todo por la derrota, dado que la imagen que ofreció el Tenerife no fue buena, aunque apostó por "dejarlo atrás" y aprovechar "el miércoles para cogernos la revancha".
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