EFE, Washington
El presidente de EEUU, Barack Obama, anticipó ayer que la reunión del G-20 la próxima semana en Pittsburgh (Pensilvania) será una oportunidad más para ayudar a resolver la crisis financiera mundial. En su habitual discurso de los sábados, Obama recordó que la reunión anterior de las 20 naciones más desarrolladas realizada en abril en Londres sorprendió al mundo en el momento más álgido de la crisis.
Esa crisis ha requerido una cooperación internacional sin precedentes con el objeto de dar un nuevo impulso a las economías del mundo y "ayudar a romper la espiral descendente que envolvió a todos nuestros países", señaló.
Obama manifestó que la cumbre de la próxima semana servirá también para revisar las medidas que han tomado todos los países de manera conjunta y separada "para quebrar la espalda de esta crisis económica".
Añadió que como resultado de esas medidas "ahora podemos decir que hemos detenido nuestra caída libre económica".
Pero también advirtió de que "parar la hemorragia no es suficiente. Nuestro trabajo está lejos de haber terminado. Sabemos que todavía hay mucho por hacer en nuestro país para crear una economía que produzca buenas fuentes de empleo para los que buscan trabajo".
El presidente estadounidense señaló además que es mucho lo que EEUU y los demás países deben hacer para fortalecer las normas que rigen los mercados financieros con el fin de "asegurar que nunca más nos volvamos a encontrar en la precaria situación en la que nos hallábamos hace sólo un año".
Obama dijo que con ese fin los participantes en la cumbre discutirán las medidas necesarias para resguardar el sistema financiero mundial y cerrar las brechas regulatorias que permitieron el comportamiento "irresponsable y riesgoso" que condujo a la crisis.
Recordó que con ese objetivo ha pedido al Congreso la aprobación de medidas "severas, pero de sentido común", que protegerán a los consumidores de los abusos, permitirán a los mercados funcionar de manera justa y libre e impedirán "que crisis como esta vuelvan a ocurrir".
Al iniciar su discurso, Obama también se refirió a las medidas tomadas por su Gobierno, entre ellas un plan de recuperación destinado a ayudar a los estadounidenses más afectados, impedir los despidos y devolverles el trabajo.
Abrir mercados
"Hemos trabajado para abrir los mercados congelados del crédito y para promover los préstamos para quienes buscan comprar casa o automóvil, para conseguir ayuda financiera estudiantil o financiar pequeñas empresas", señaló.
"Y también hemos instado a otras naciones a que se nos unan no sólo para promover la demanda, sino para resolver los problemas subyacentes que causaron esta profunda recesión global", dijo.
Por otra parte, Obama anunció ayer su intención de designar a Daniel Yohannes como representante de EEUU ante la Corporación Reto del Milenio y a Gustavo Arnavat, como director ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Las designaciones de Yohannes, Aranavat y de Arun Majumdar, como director de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada, deben aprobarse por el Congreso. "Ellos han demostrado que traerán consigo experiencia, sabiduría y dedicación a estas importantes áreas de mi administración", señaló Obama en una declaración.
La Corporación Reto del Milenio fue creada en 2004 por el Gobierno de EEUU para trabajar con los países más pobres del mundo para promover su desarrollo.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD