JOSÉ A. DULCE, S/C de Tfe.
El director artístico del festival Ópera de Tenerife, Giancarlo del Monaco, se muestra doblemente satisfecho con la acogida dispensada a "Salomé", el drama de Richard Strauss con el que, esta semana, se ha abierto la nueva edición del evento. No sólo el público respondió en número, sino que los aplausos cosechados en las dos funciones abren el abanico de programación de cara al futuro.
"Esta respuesta me permite abrir el repertorio", asegura Del Monaco, que reconoce haber utilizado "Salomé" como banco de pruebas, un "test" para comprobar hasta dónde puede llegar el público del festival tinerfeño, habituado a los títulos tradicionales del repertorio italiano, sobre todo Puccini y Verdi, según diagnostica el responsable.
En los últimos años se han hecho intentos por salir de la esfera belcantista con títulos de Zemlinsky, Wolf-Ferrari o Rachmaninov. ¿Hay en Tenerife un público preparado para dar ese salto?
"Salomé" ha demostrado que es posible. A partir de ahora conozco más a mi público, que me ha dado su ayuda, al igual que las instituciones y medios de comunicación de la Isla. Es la primera vez que "Salomé", la obra de un gigante del siglo XX, se representaba en Tenerife. No era una apuesta fácil: hemos tenido en escena a nada menos que diecisiete solistas, algunos de los cuales, como Nicola Beller Carbone y Roman Sadnik, han hecho su debut en España. El resultado, al igual que la respuesta del público, han sido magníficos. Tanto este año como los siguientes pretendo mezclar propuestas, el aspecto intelectual y el popular, alternar "Pagliacci", que atrae al público, y en la misma función (la que cerrará el festival en noviembre) ofrecerle "La voz humana".
Voces autorizadas del mundo musical están demandando la creación de un coro profesional en Tenerife. ¿Cuál es su opinión?
Cada año se convoca un concurso público para el coro. En mi opinión no es posible construir el coro un año, desmontarlo y después volverlo a construir. No podemos montar grandes óperas con coro si el conjunto disponible no tiene una base sólida. Debemos empezar con una base coral integrada por veinte o treinta voces, un "núcleo duro" de cantantes que se integren en la agrupación final y que sepan que van a dedicarse a esa tarea. Lo que no podemos es empezar de cero todos los años.
Los solistas isleños también están demandado su lugar.
No quiero ayudar a un cantante sólo por el hecho de ser canario. Primero quiero ver qué ofrece Canarias y, a partir de ese punto, construyo un proyecto. En este sentido, puedo anunciar que Celso Albelo, Jorge de León o Alberto Feria estarán con nosotros en ediciones venideras.
Algunos echan en falta un ho menaje musical a Alfredo Kraus en el décimo aniversario de su muer te.
Como ya he dicho, Kraus era muy amigo de mi padre y su recuerdo está muy presente. Hemos traído a un experto (Arturo Reverter) para que hable de su figura, pero es que, además, el festival está dedicado a él. Creo que es mucho más que lo que han hecho otros festivales, que sólo han ofrecido un concierto.
Desde que se hizo cargo del festival de ópera, ¿qué necesidades ha observado y que aspectos se deben mejorar en su opinión?
Llevo un año como director artístico y, lógicamente, advierto problemas que, sin duda, vamos a solucionar. El del coro, al que nos hemos referido es uno, y otro, también apuntado, es el de abrir el repertorio manteniendo a la vez la necesaria cuota de popularidad, porque no olvidemos que la base del festival es el público. Si hacemos este año Strauss, al siguiente un Verdi menos conocido y, después, Wagner, ya estamos ante un discurso diferente. Mantener el equilibrio de los repartos es otro reto. De nada sirve que traigas a una estrella si el resto del elenco es mediocre. En "Salomé" se ha visto que todo raya a un gran nivel, de arriba abajo.
Por lo que atañe a la orquesta, ¿ha podido unificar criterios con Lü Jia?
Lü Jia y yo somos grandes amigos, de hecho vamos a hacer juntos en Pekín "L'elisir d'amore", de Donizetti. Me entristece que tenga problemas de salud -"Salomé" estaba concebida para él- pero estoy seguro de que el año que viene retomará su posición dentro del festival.
¿Cree que la crisis va a llevar a montar producciones más apoyadas en las voces que en las escenografías?
La falta de público es un arma que los enemigos de la ópera pueden utilizar para pedir su cierre. Tengamos en cuenta que en Santa Cruz de Tenerife disponemos de un auditorio con un aforo de 1.500 localidades, similar al del teatro Real, y que en el conjunto de España no son más de 500.000 personas las que asisten a las representaciones. El Cabildo nos había dicho que este era un año "bajo" para vender espectáculos. Estábamos preocupados con "Salomé", que era un propuesta arriesgada, y, sin embargo, hemos logrado ocupar el 90 por ciento de la sala en la primera función y alcanzado el lleno en la segunda. La conclusión que extraigo es que la crisis demanda soluciones de calidad. Si para ahorrar rebajamos el nivel, el espectador se retrae a la hora de pasar por taquilla, pero si le damos un buen espectáculo, su esfuerzo se ve compensado. En tiempos difíciles para la música la única solución es ofrecer calidad.
Esta semana el viceconsejero autonómico de Cultura, Alberto Delgado, proponía unificar los festivales líricos que se celebran en Canarias, tanto los de zarzuela como los de ópera. ¿Qué le parece la idea?
Por lo que respecta a la zarzuela, esa idea está ya realizada. En cuanto a la ópera, si ponemos dinero juntos podremos producir más y compartir gastos. Teniendo un mismo director general y el mismo director artístico, la unión hace la fuerza y, en este caso, podríamos convertirnos en una pequeña potencia.
Dos titanes en el horizonte
"Construir un festival consiste en ir paso a paso", afirma Giancarlo del Monaco, quien no obstante ya se sitúa en futuros escenarios trazando planes e ideas. "En 2013 se cumplirán doscientos años del nacimiento de Wagner y Verdi -anuncia-, dos gigantes del siglo XIX y figuras clave en la evolución del teatro musical. Si todavía estoy aquí y la Comisión aprueba mi idea, quisiera montar Don Carlos y Tristán e Isolda. También con motivo del año verdiano pretendo reunir a dos grandes orquestas y otros tantos coros para hacer un Réquiem de Verdi deslumbrante". Sin embargo, aclara: "Soy un director artístico, no tengo poder político para decidir. Estoy relacionado con todos los grandes teatros de óperas, París, MET, Covent Garden, Tokio, y es evidente que si encuentro algo de valor lo intentaré traer a Tenerife; pero insisto en que la última decisión no me corresponde". Las intensas gestiones que Del Monaco viene realizando para dar un nuevo impulso a la cultura musical de Tenerife también llegan al ámbito académico. El responsable del Curso de Interpretación Escénica que lleva su nombre y que cada año se imparte en la ciudad madrileña de Alcalá de Henares aspira a que éste tenga una extensión en la Universidad de La Laguna.
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