¡Dios! Qué triste está la casa grande
Es triste pensar que sólo el aire te ve llorar.
Sé... Es triste pensar que alguien te hizo mal.
Te recordarán el treinta de diciembre como
la casa de la piedra
piedra... para los que la conocen
y puñal para los que la vivían
cuánta vida y alegría corría por allí
la casa grande de los felipes donde yo viví
cinco familias vivían y alguien las sacó de allí.
No qué casualidad de que una piedra te
dejara así, que la irresponsabilidad de los grandes
¿Grandes de qué? si chico tienen el corazón
grandes destructores que a los padres ignoraron
si protejistes la ladera de quien último
llegó, de los adosados a la casa un trozo te faltó.
Hay culpables y lo saben y no quieren responder,
empezaron a poner mallas protectoras en el risco
y se cansarán de poner dejándolo a medias
y si no... cómo los iban a reconocer
y la promesa de arreglar las casas
están aún por ver
la dejaron en el olvido por ustedes claras
porque los corazones de tanta gente
de ahí no se han podido desprender
muchos años vividos muchos recuerdos compartidos,
niño correteando en ese lugar tan querido.
Gente mayor que viven desesperados
deseando volver a sus casas ahí tienen su pasado.
Mi madre está muy triste y vive
desesperada, un día la encuentro en
la casa, aunque no esté arreglada,
yo la consuelo diciendo
dentro de poco ya estará arreglada
los culpables que los hay, de este drama
se darán por aludidos
y yo les pido, por favor, usen los cinco sentidos
y no olviden el corazón.
Araceli Felipe
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