Desde hace unos días venimos viendo, en los telediarios de TVE, la exposición de unos vagones del futuro ferrocarril que comunicará la ciudad de Las Palmas con la playa de Maspalomas, en la isla de Gran Canaria. Los vagones han sido colocados, para que los vea la gente, en un lugar muy concurrido del centro de la población. Ha coincidido esta muestra con la llegada a Canarias del ministro de Fomento, don José Blanco, que dicen que se desplaza a estas islas para firmar convenios, en nombre del Gobierno Zapatero, a fin de aportar perras para la instalación de trenes en las dos islas capitalinas. Los ferrocarriles, primero del Sur y luego del Norte de Tenerife, están previstos y pensados en fechas que se pierden en la noche de los tiempos. El de Maspalomas es una parida muy reciente de las autoridades de Las Palmas, que ha surgido a manera de arrolladora e inesperada tormenta para llevarse por delante carretas y carretones imparablemente hasta que el invento funcione y lleve a vecinos y turistas desde Las Palmas hasta el mismo Faro, en cómodos vagones, en lugar de en jardineras guaguas, como llaman en Las Palmas a lo que los godos denominan autobuses.
Sabemos por la prensa que el señor Blanco prometió al presidente del Cabildo de Tenerife, don Ricardo Melchior, que el Estado aportará cinco millones de euros para los proyectos ferroviarios de Tenerife. Si se trata del precio de los proyectos, que hay que pagar a los ingenieros, vale si éstos no son careros, porque, en otro caso, tal cantidad no da ni para pipas. Melchior, que pide 25 millones para el año que viene, a cuya petición el ministro calló cual sepultura abandonada, guardó también silencio, aunque se aguantó las ganas de decirle a don Pepiño que se metiera los cinco millones por la parte del cuerpo donde se dice que se meten esas cosas. No se ha publicado lo que el señor Blanco ofreció a las autoridades de Las Palmas para el "avecito" que proyectan, pero aconsejo a las autoridades de aquí que se vacunen de sorpresas antes de vacunarse de la gripe A. Como algo es algo, Blanco ofreció, aparte de la miserable aportación de cinco milloncejos, lo que llamó "convenios puntuales". Sí confirmó el ministro que el Gobierno Zapatero no ha incluido a Canarias en el Plan Ferroviario Nacional y que el Ministerio de Fomento, el del señor Blanco, no tiene competencias en materia de transporte ferroviario, por lo que se limitará, como aquel que se quería colar como componente de un conjunto musical a decir "¡yepa!".
Por último, para mitigar el cabreo causado a algunos lectores por la tacañería o agarradera del señor Blanco a la hora de soltar perras para los trenes, celebro que don José no tenga el problema de aquel personaje de color cuando, al levantar el teléfono, le preguntaron: "¿Es el señor Blanco?", y el negro tuvo que contestar, en tono cubano: "¡No, señóo...!".
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