Llega septiembre y con este mes, que en La Laguna es especialmente activo por la celebración de las Fiestas del Cristo, comienza el curso político. Tras el impasse del verano -que en esta ciudad, siempre activísima no ha sido tal- se reanuda una labor que se aventura tremendamente dura y difícil para las administraciones públicas por los malos tiempos económicos que estamos viviendo y que se prolongarán, como mínimo, durante este 2010.
Será un año político en el que habrá que tomar decisiones firmes y, probablemente, impopulares. Y para eso gobernamos. Sabiendo que no siempre se puede contentar a todos, pero que estamos aquí para dar, con nuestro trabajo, atención y respuesta a la mayoría.
Y para eso va a ser necesario, más que nunca, el entendimiento entre administraciones. Y aún más, por encima de esto es absolutamente imprescindible un acuerdo de todos los partidos para que los ciudadanos recuperen la confianza en la clase política, que se ha ido desgastando a fuerza de palabras huecas y promesas vacías cuando los ciudadanos lo que demandan es atención y cobertura de sus necesidades básicas.
Es tan sencillo como eso. De poco o nada valen los gestos cara a la galería, las iniciativas carentes de contenido o las medidas apresuradas. Hay que trabajar para que los ciudadanos que se encuentran en una situación difícil se sientan seguros y protegidos. Es nuestro deber. Y, sobre todo, hay que hacerlo juntos. Dialogando hasta la extenuación, sin zancadillas, sin solaparnos, aprovechando las iniciativas buenas y proponiendo alternativas a aquellas que no lo son tanto.
España tiene más de 4 millones de parados después de la subida de agosto y un porcentaje de desempleo de en torno al 18% que en las Islas se eleva a más del 26%. Doce mil familias canarias han solicitado ayudas de primera necesidad. Si este no es el momento de dialogar y de llegar a un consenso, de trabajar juntos por el bien de todos, no se me ocurre cuándo puede serlo.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha apuntado esta semana que España será uno de los países que más tardará en salir de la crisis, a pesar del optimismo que sigue mostrando el presidente del Gobierno. Sin embargo, la planificación y la previsión tenidas en cuenta en lugares como San Cristóbal de La Laguna están haciendo que podamos resistir los embates de modo que, si bien no va a ser un trabajo fácil, tenemos los mimbres y los recursos para resistir dignamente. Y ponemos nuestra experiencia a disposición de quien la necesite y quiera aplicarla.
En ese sentido, los ciudadanos laguneros, haciendo gala de su ejemplar conciencia cívica, han creado, a través de la FAV Aguere un Foro Anticrisis modélico, que apoyamos desde su nacimiento, agradeciendo la implicación profunda del sector empresarial y las asociaciones vecinales en el desarrollo de este municipio. Porque, para avanzar, es esencial ir de la mano.
Si en momentos puntuales de la historia de esta democracia, que ya no es joven ni frágil, se ha conseguido llegar a acuerdos necesarios para el avance del Estado, este, sin duda, es uno de ellos.
Desde el consenso que trajo la Constitución de 1978 y el Estado de las Autonomías y sin contar los necesarios pactos antiterroristas, esta es, sin duda, una coyuntura crucial para sentarse a dialogar. Un momento en que no vale discutir, en el que todos los esfuerzos, por encima de cualquier otra cosa, deben estar dirigidos a salir de la crisis.
Eso implica pactos por el empleo, fomento del mismo, medidas adecuadas a cada lugar. Eso implica reactivación del enorme e importante tejido económico. Eso implica la adopción de estrategias que no caduquen ni obedezcan a presiones ni intereses concretos, iniciativas a largo plazo que favorezcan a quienes, de golpe, se han convertido en necesitados y a quienes ya lo eran antes de la crisis. Pero, sobre todo, implica ejercer una responsabilidad, la de gobernar, que a veces, como en estos momentos, es ingrata y difícil, pero que se tiene que llevar a cabo con la firmeza y el convencimiento necesarios.
Trabajamos para el ciudadano. De manera más o menos cercana, dependiendo de la administración, pero siempre en su beneficio. Quien no lo crea así ha equivocado la profesión.
Trabajamos para el ciudadano y éste merece una respuesta exenta de injerencias políticas y desacuerdos sociales. Ahora, más que nunca, debemos de estar unidos.
* Alcalde de San Cristóbal de La Laguna
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