AGUSTÍN ARIAS, S/C de Tfe.
Bea Villamandos ya está en su islita, a la que llegó luciendo en su cuello la medalla de plata conquistada en la competición de tenis de la Olimpiada para Sordos que se disputó en China Taipei. Fue el único metal cosechado por la amplia representación española.
Bea y su hermana Raquel Villamandos visitaron ayer la redacción de EL DÍA. Sus caras reflejaban la ilusión por el haber participado en un evento tan importante y también por haber ocupado el segundo cajón del podio, sólo por detrás de la italiana Bárbara Oddone.
Raquel, que participó en la competición de dobles-el sorteo deparó el enfrentamiento con el poderoso equipo alemán, que logró el oro- siempre confió en su hermana: "Tenía claro que acudía a esta cita muy bien preparada, por esos dos meses de concentración en el Oceánico TC. Cuando le tocó medirse a la número dos del mundo, la tenista alemana, entendí que sólo luchando a tope y dándolo todo podía salir airosa. Y así sucedió, venciendo en tres ajustados e intensos sets en un partido que muy bien podría ser de semifinales. Ese triunfo le dio un montón de confianza y, desarrollando un buen tenis, se metió justamente en la final, donde Bárbara dejó clara constancia de su condición de su veteranía y de número uno del mundo", indicó la hermana mayor.
Bea Villamandos señaló que "el nivel fue muy alto, con tres tenistas ofreciendo un gran juego. En el partido ante la alemana las cosas me salieron muy bien, lo que me dio moral para afrontar semifinales y colarme en la gran final. Jugué en pista rápida, que es mi preferida, lo que me permitió sentirme cómoda en todo momento", indicó la subcampeona olímpica.
Reconoció que la clave del éxito estuvo en el trabajo realizado en los dos meses de trabajo en el Puerto de la Cruz, bajo la coordinación técnica de Isaias Rodríguez, presente en China Taipei.
"Ese trabajo fue duro, pero se hacía necesario sabiendo el alto potencial de mis contrincantes. Valió la pena el sacrificio, sobre todo cuando regresas a tu país y ves que la única medalla que conquistó España fue la mia", dijo.
La plata tiene dedicatoria. "A mi padre, por todo lo que ha hecho para que el sueño de llegar lo mejor posible a Taipei fuera posible. Por supuesto a mi entrenador y preparador físico, sin olvidarme de las personas que siempre han confiado en mi, como la directiva del Ademi Tenerife, mi club, por hacer realidad mi sueño", indicó.
De los políticos, dijo: "He llegado y a día de hoy nadie ha tenido el detalle de llamarme para felicitarme, aunque no me preocupa", concluyó la tenista tinerfeña.
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