NO QUISIERA ser pesimista, de hecho creo no serlo, pero todo el mundo dice, la OCDE por ejemplo, que en la economía española pintan bastos: demasiado tiempo haciendo el indio, no se han abordado las reformas estructurales necesarias, hay escasa capacidad de exportación, muy poca investigación desarrollo e innovación, un nivel de desempleo que dobla las cifras medias de los países del entorno con un mercado de trabajo carpetovetónico y escasamente actualizado en razón de países más competitivos, el sistema judicial está colapsado, el 35% de los jóvenes españoles entre 25 y 34 años no han concluido con éxito la Educación Secundaria Obligatoria, con lo que seguimos en unas tasas de abandono académico absolutamente desorbitadas, los ERE y la morosidad se han disparado, el endeudamiento del Estado supera el 10% del PIB, y así sucesivamente en lo que podría ser una contundente lista de razones para echarse las manos a la cabeza en un panorama que, aún teniendo el sistema financiero más saneado del mundo -según ellos-, ha permitido que contando con las ayudas directas otorgadas por las administraciones se establezca un cruel cepo carísimo y continuado en sus caladeros.
El único consuelo es que, según ellos, hemos tocado fondo -menos mal- y la desaceleración acelerada que campaba a sus anchas se desacelera aceleradamente. ¿Se acuerdan del trabalenguas?: "El cielo está enladrillado, quién lo desenladrillará; el desenladrillador que lo desenladrille buen desenladrillador será". Pues igual, pero en la Tierra, con ladrillos y todo, además desacelerando aceleradamente y pa´trás, como los cangrejos. Como la yenka, pero mezclada con el chiqui chiqui.
Intenten hacerlo a la vez, es didáctico: inflen la barriga al máximo, saquen la lengua hacia la izquierda, levanten las cejas, doblen la pierna derecha hacia dentro y la otra hacia fuera. Ahora sin dejar de hacer nada de lo que les pido, con las manos tápense los ojos y traten de no respirar moviendo las orejas. Es difícil ¿no? Pues de igual manera se pretende salir del pozo.
A ver si más o menos me entiendo: si el desempleo en sentido amplio puede rondar cifras cercanas al 30% de la población activa con los autónomos haciendo la ola y un 20% (sumando empresas semipúblicas, corporaciones, entidades o entes) pertenece al sector de la Administración, queda, poniendo muchísimo, otro 50% que depende de la demanda o de la inversión en sentido general y de los avatares de competitividad de sus embarcaciones. Habrá que intentar ayudarles. ¿Cómo? No fastidiándolos con impuestos al consumo. Habrá que reducir gastos en lo que se pueda, digo yo, y no joder más a los que dan privadamente el callo. Se trata de que el tema florezca, que bien que nos interesa a todos.
Repito algo que decía este mismo atrevido, sin tampoco representar ningún mérito especial, hace casi dos años: "El consumo privado ha caído en picado, principalmente por el excesivo endeudamiento de las familias. En casa no queda más remedio que implantar el cerrojo a los gastos, en muchos casos agónico. La hipoteca, el coche? chupan la sangre 'de por vida'. Servicios cada vez más necesarios y procesos cada vez más encarecidos, más exigencias, más cargas, más garantías y para el asalariado sueldos 'mil euristas' (quisieran muchos) se compinchan para amargar al 'pringado medio'. La Administración y las grandes empresas dilatan los pagos y las Pymes caen por centenares. Los proyectos terminándose 'a punto de dar a luz' salvan de momento el panorama de hoy y mañana pero el terremoto es mayúsculo y los daños están aún por encajar y contabilizar. Las empresas financieras viven su propia cruzada y castigan con indiferencia al llamado 'lanzado'. La morosidad incrementa porcentajes en la justa medida del desastre. Intereses, descubiertos, comisiones, aperturas? y los gastos notariales, registrales, documentales? amedrentan al emprendedor. Lo que ya estaba en marcha, dependiendo del tanto por ciento ejecutado, del estado de la empresa, de las espaldas del empresario y de las expectativas futuras concretas referentes al negocio se desarrolla o no. La marea aún, ni mucho menos, ha alcanzado la bajamar y la inercia de lo anterior es la que mantiene el presente. Con calcetines con boquetes, cada vez más habituales en los vestuarios deportivos, afronta la economía canaria el reto de los próximos años y el panorama es desalentador. Toca austeridad e imaginación".
Hay que activar consumo e inversión. ¿Cómo? Facilitando la actividad. ¿Cómo? Bajando impuestos.
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