NO ME VOY a referir a los medios de comunicación, que en esto cada cual tiene su tendencia ideológica o simplemente comercial. Quiero referirme a los medios que desde las instituciones públicas han de ponerse para prevenir lo que con tanta insistencia están comunicando y, con ello, acongojando al personal: la gripe A, o porcina, o vaya usted a saber.
El miércoles 16 de los corrientes podíamos ver en EL DÍA, página 21, una fotografía tomada en el encuentro de las responsables de Sanidad y Educación con responsables asimismo de la Federación Canaria de Municipios. Se les veía felices, risueños. No sé yo si se estaban contando algún chiste o estaban hablando, en tono jocoso, de la gripe A y de los dispositivos que van a poner en marcha a tal fin.
Había dicho doña Milagros Luis Brito, ínclita consejera de Educación, muy querida por los docentes por su carácter dialogante, que la vigilancia en los centros educativos para controlar el contagio del nuevo virus debe mantenerse todo el año y no sólo durante el inicio del curso. La Consejería de Educación y los ayuntamientos parece que tienen un compromiso adquirido para establecer un calendario conjunto y dar a conocer las acciones a llevar a cabo, calificando las medidas "de mucho sentido común y de mucha higiene".
Por su parte, la consejera de Sanidad presenta los nuevos protocolos compuestos de una guía para las familias y dos documentos con criterios generales de actuación para el ámbito escolar y para los centros donde se imparta Educación Infantil. Decía la consejera que "la idea es reforzar las medidas higiénicas, conocer las medidas preventivas y cómo actuar ante un posible enfermo (?)".
El pasado día 13, Alejandro de Bernardo ponía el sello de humor en su artículo que titulaba "¡Qué curso, Señor?, qué curso!" respecto a lo que se avecina con las medidas con que nos obsequian nuestros políticos. Y es que ellos, nuestros políticos (¿habré de decir también nuestras políticas?), proceden a salvar su cara, como siempre, dictando normas de obligado cumplimiento que luego Dios dirá si se pueden cumplir. Hacen leyes, normas, protocolos, que luego han de cumplir los destinatarios con más voluntarismo que medios al fin propuesto. Al efecto que estamos tratando, cuando se detecte (por parte del maestro, constituido en médico o al menos en ATS) que un niño presenta síntomas de la referida gripe habrá de someterle a aislamiento y avisar a los padres para que comparezcan a recogerlo. ¿Dónde lo tiene que aislar y en compañía de quién?, ¿hay lugares en los colegios a tal fin?, ¿ha de quedar solo el niño o ha de permanecer con él su maestro/a?, ¿en ese tiempo permanecen el resto de niños solos en el aula sin la presencia del maestro o la maestra? Y si, además, el síntoma lo presenta la maestra o el maestro, ¿tiene la Consejería de Educación prevista la sustitución para aplicarla con urgencia? Tengo para mí que no. Justamente al lado de la fotografía que antes indicaba hay una denuncia de CCOO en cuanto a la muy deficiente sustitución de bajas por enfermedad en el profesorado.
Qué decir de la higiene concebida en los protocolos. ¿Se asignan los medios adecuados a los colegios para poderla desarrollar eficazmente? Me temo que no. En esto pasará como con la "recogida temprana para conciliar la vida familiar", idea fuerza de la señora Brito en los conflictos con el profesorado. Los padres han de sufragar el gasto que ello implique. La higiene ha de empezar por el propio estado de las aulas. ¿Acaso los ayuntamientos asignan con urgencia sustitutos en los casos que empleados con tal cometido se dan de baja por enfermedad? ¿Se admiten de buen grado las quejas de los equipos directivos por estas o aquellas deficiencias? ¿O es que han de recaer estas actividades también en los maestros?
Me temo que, aparte del negocio montado en torno a la susodicha gripe, se pone de manifiesto otra epidemia crónica: las leyes, normas y protocolos lo son con el fin primordial de salvar la responsabilidad de quienes las hacen.
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