María Fernanda, otra víctima olvidada
El pasado sábado, durante la celebración de las Fiestas de San Blas, en Los Abrigos, Granadilla, una mujer fue asesinada a manos de su marido, el cual posteriormente se suicidó, dejando dos niños de corta edad huérfanos de padre y madre. El motivo real de este escrito es la indignación que me ha producido el hecho de que, tanto en la misa oficiada esa misma noche como en la celebrada a la mañana siguiente, ni tan siquiera se mencionara esta tragedia humana. El señor Pedro Álvarez, presidente de la comisión de fiestas y de la asociación de vecinos de Los Abrigos, estaba tan empeñado en triunfar como organizador de festejos que se olvidó de sus vecinos. En su triunfal apuesta por competir, según me han comentado, contra el pueblo de Alcalá en alarde pirotécnico, lanzó al aire un espectacular derroche en fuegos artificiales, que dejó a la gente maravillada y, a su vez, preguntándose si la crisis sólo encuentra acomodo en sus vacíos bolsillos. Ésta fue la forma en que expresó su condolencia por lo sucedido hacía escasas horas.
Pero mi indignación se convierte en repulsa cuando el Ayuntamiento de Granadilla de Abona ha necesitado que llegara el lunes para, cómodamente a las puertas del consistorio, manifestar su consternación con algunos minutos de silencio. Valiente homenaje a una mujer trabajadora que ha muerto a manos de su indeseable pareja. También fui testigo a la mañana siguiente de cómo el concejal de Festejos, José Domingo Regalado, y la concejal de Servicios Sociales, María de la O Gaspar, participaban de la misa leyendo algunos textos y dando la paz a los vecinos, pero no se acordaron de María Fernanda, de la cual dudo que conocieran ni su nombre.
Vaya para los mencionados mi más absoluto desprecio por la pobre, por no decir inexistente, gestión de esta tragedia que ha conmocionado a Granadilla de Abona y a todo el país.
Néstor M. Garavito
Empresarios defraudadores
Me comenta un conocido que estuvo trabajando en cierta empresa que defraudaba a Hacienda y expoliaba a sus trabajadores. ¿Cuál era su método? Pues muy sencillo: el empresario en cuestión daba de alta su empresa a nombre de un familiar para eludir la ley y su responsabilidad como empresario. Lo más triste es que con la siempre socorrida excusa de la crisis presenta suspensión de pagos cuando su patrimonio es vasto y sus familiares, en los cuales está puesto todo su patrimonio, que a su vez eran empleados de la susodicha empresa de marras, se quedan cobrando el subsidio de desempleo.
Empresarios con grandes propiedades que aún poseen y disfrutan, pagadas por sus propios trabajadores-esclavos, los cuales cobraban un mísero salario a cambio de más de doce horas de trabajo al día. Empleados trabajando muchos años sin asegurar bajo amenazas y chantajes, viendo cómo esta panda de indeseables se hinchan y engordan defraudando a la sociedad y al Estado. Es una canallada cómo estos "empresarios", que encima son canarios, engañan a su propio pueblo, a su propio Gobierno y, al fin y al cabo, a ellos mismos. Esto es sólo un ejemplo que me cuentan casi constantemente cantidad de amigos, conocidos, familiares e incluso yo mismo lo he sufrido.
Las preguntas que nos hacemos todos son obvias: si los ladrones van a la cárcel, si los políticos en los casos de corrupción son juzgados y condenados, ¿por qué no funciona la justicia para esta gente? ¿Qué hace el Gobierno canario? ¿Dónde están los inspectores de Trabajo que vigilen y hagan cumplir las reglas del juego? Muchos dirán que la culpa es de los trabajadores por no denunciar a su debido tiempo. Quizá tengan algo de razón, pero hay que comprender que el miedo de perder sus puestos de trabajo y no poder llevar un plato de comida para sus hijos los paraliza.
Y la última pregunta: ¿son estas las empresas que nos van a llevar a la gloria cuando esta nación sea independiente? Pues apaga y vámonos, porque como esto sea así nos convertiremos en una república como Zimbabwe, Sierra Leona o Guinea Ecuatorial. Cuando esta nación sea libre y soberana, como así lo espero algún día, los explotados, los trabajadores y las clases oprimidas de esta sociedad deben tener su lugar para conseguir que esta nueva sociedad sea justa y próspera.
J.C.R.C.
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