CUANDO, hace unos días, traje a esta columna una relación de personalidades políticas realmente valiosas del Partido Socialista de Canarias a las que admiro y con cuya amistad me honro, cité, entre ellas, a Pepe Segura, Julio Pérez, Jerónimo Saavedra, Manolo de la Rosa, Antonio Martinón, María Dolores Pelayo y Pedro Anatael Meneses, y se me quedó en el tintero, quizás porque creí en su retiro de la política activa y su dedicación enteramente a su quehacer judicial, el también muy admirado y querido amigo Eligio Hernández Gutiérrez, fiscal general que fue del Estado cuando el Gobierno de Felipe González. Entonces, quizás porque Eligio se opuso enérgicamente o porque Felipe González, cuya inteligencia y formación están a años luz por encima de las de Zapatero, no lo intentó, y ni siquiera lo pensó, el Gobierno jamás utilizó a los jueces para jeringar constantemente al partido político opositor. Ahora esta sucia persecución es pan de cada día y de cada noche y nadie se avergüenza por el empleo de tan cochina práctica.
En el escrito que cito elogié la intención del PSOE, el cual, según leí en este mismo periódico, se proponía a presentar a María Dolores Pelayo para ocupar la vacante de Diputado del Común de la Comunidad Autónoma que, reglamentariamente, deja vacante el también querido compañero de la Universidad de La Laguna, el magistrado Manuel Alcaide. Pero, en el número de EL DÍA del lunes de esta semana, leo, en la habitual columna de mi compañero Ricardo Peytaví, que el posible nombramiento de Eligio Hernández para ocupar la Diputación del Común está siendo vetado por este inefable y ruin sujeto canarión, actual miembro del Parlamento Europeo, por ostentar el cargo de limpiaculo de Rodríguez Zapatero, Juan Fernando López Aguilar, a quien le deseamos los sufridos canarios una estancia indefinida en Estrasburgo, o cuanto más lejos, mejor.
A Eligio le sobran conocimientos, veteranía, alta preparación en materia política, jurídica y humana para ostentar este cargo y otros muchos. Tampoco le falta aquello que no nombro para que las féminas socialistas no me llamen machista.
Es una desgracia para el Archipiélago tener a este individuo apodado Terminator tan cerca y siempre intrigando. Parece una maldición que nos echó otro de los canariones que tanto nos quiere. Como si nos hubiera deseado que el Teide entrara en erupción.
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