EN REALIDAD, las cuentas no salen en La Laguna, ni en Canarias, ni en el conjunto de España. Estamos inmersos en una grave recesión económica. ¿Hay factores internacionales que han influido en su desencadenamiento?: por supuesto, en toda crisis económica siempre los ha habido y siempre los habrá. Pero en España, y en Canarias, costará más salir de esa recesión porque hay problemas particulares. Básicamente, una menor competitividad. Un reciente informe del Banco Mundial detectaba que España es uno de los países donde más trabas hay para crear una empresa o para contratar trabajadores y, curiosamente, uno de los que ofrecen más facilidades para cerrar empresas. El Gobierno central ofrece a la oposición un pacto en relación con factores que pueden ayudar a incrementar la productividad y la competitividad, tales como la energía y la educación. Pero en esos y en otros terrenos existen antecedentes que hacen muy difícil, por no decir imposible, un consenso.
En el caso de Canarias, además de esos factores generales, influye la falta de peso político del nacionalismo canario en la política del conjunto de España. Dos diputados en el Parlamento no son un grupo. Y un grupo no es posible sin unidad del nacionalismo. Con eso queda casi todo dicho. Por lo demás, a las empresas y sectores económicos canarios se les ponen más que dificultades, en proporción inversa a las facilidades que se ponen a empresas no canarias para instalarse en nuestro mercado. Por no hablar de cierto ecologismo que paraliza actuaciones públicas importantes con tal o cual excusa? preferentemente en Tenerife.
Llegamos así al ámbito local, que es el que más nos interesa tratar aquí: La Laguna, ahora en plenas fiestas mayores, lo que no está reñido con la reflexión, sino todo lo contrario. Uno se cansa de escuchar lo bien que va todo en La Laguna. Las calles de La Carrera y Herradores están produciendo un sorprendente efecto placebo en muchos laguneros. Como vemos algunos nuevos pequeños negocios en ese entorno y mucha gente paseando por esas dos calles creemos que estamos en Jauja, ajenos a la influencia de los factores generales de crisis. Pero La Laguna no es sólo esas dos calles y aledaños y sus paseantes. La Laguna es también un municipio pendiente de actuaciones vitales en materia viaria; con un crecimiento urbanístico, aunque ahora desacelerado, carente de la adecuada planificación; con un mercado en instalaciones provisionales; con unos barrios con innumerables deficiencias; con menos actividad cultural de la que podría y debería haber. No es cuestión de dos calles, sino de hacer al conjunto del municipio más competitivo y mejor preparado para afrontar el futuro.
Dentro de año y medio hay elecciones en La Laguna y ya se prodigan los candidatos. Cuantas más opciones aspiren a ser alternativas más se entorpecerán y restarán posibilidades unas a las otras. Eso lo sabe bien el que ya gobierna. Sería bueno un esfuerzo de reflexión y de confluencia, hasta donde sea posible, para mejorar la calidad democrática de la oferta electoral ante los laguneros y la capacidad del ayuntamiento para afrontar los retos planteados. Estamos en fechas propicias: que el Cristo de La Laguna nos inspire a todos.
* Portavoz del Centro Canario Nacionalista (CCN) en La Laguna
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