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EL DÍA, S/C de Tenerife
Las diversas concepciones de la idea de la belleza en la obra gráfica del artista malagueño Pablo Picasso recorren los espacios de la muestra "Picasso: La belleza múltiple", que se inaugura hoy, a las 20:30 horas, en la sala de exposiciones del instituto Cabrera Pinto, en La Laguna, donde permanecerá hasta el 15 de octubre.
El Gobierno de Canarias y la Fundación Picasso-Museo Casa Natal de Málaga colaboran en la organización de esta retrospectiva, una selección compuesta por alrededor de setenta grabados que recoge, además, las diversas técnicas y etapas de la producción gráfica picassiana. La idea de la belleza y sus variaciones se convierten, pues, en un hilo conductor a través del cual el espectador puede recorrer la evolución artística del maestro andaluz.
El contenido de la muestra se distribuye a través de diez secciones. La primera, "El ideal clásico", se centra en el academicismo de raíces clásicas de finales del siglo XIX. Este bloque se subdivide en tres apartados: "Apolo" recoge obras que pertenecen a la Suite Vollard (1930-1936) e ilustraciones realizadas para los libros "La chef d'oeuvre inconnu" (1931) de Balzac, "Lysistrata" (1934) de Aristófanes y "VIII Pythique" (1961) de Píndaro; el segundo, "Dionisos", aporta un enfoque más hedonista de la mitología, como demuestra "Homenaje a Baco"; cierra este primer recorrido "Eros y Thanatos".
Al igual que sucedió con la recuperación de las formas y modelos de la Antigüedad clásica en el Renacimiento, Picasso también las sometería a revisión desde un nuevo punto de vista. Así sucede en la segunda área, "El resurgimiento clásico", una reinterpretación de la estética manierista prolongada con su serie "La partida del caballero", que retrotrae los desfiles de los murales italianos.
"El espejo ajeno" es el título de otra sección en la que Picasso, durante la segunda mitad de su vida, reinterpretó a los artistas del pasado que más estimulaban su curiosidad, desde Cranach a Velázquez, pasando por Góngora y Rembrandt.
"Barroco: horror vacui" constituye el cuarto eje de la exposición, un homenaje al dinamismo turbulento e invasor del Barroco.
Continúa el itinerario expositivo con "La belleza burguesa", que incluye diversas litografías en las que retrata familias imaginarias, así como el retrato de Leon Tolstoi que realizó en 1956 para ilustrar la novela "Guerra y paz".
La Fundación Picasso es depositaria de la "Suite de los saltimbanquis", conjunto de grabados realizados por el maestro en el periodo 1904-1906 en el tránsito entre sus etapas azul y rosa. Estas piezas integran el bloque denominado "Melancolías".
Picasso, siguiendo a Breton, cultivó profusamente la convulsión y la distorsión como elementos surrealistas, tal como revela la sección "La belleza convulsa".
Por otro lado, en "La belleza mixta", el autor une formulaciones clásicas con otras surreales, proponiendo una síntesis personal de tradición y vanguardia.
Finalmente, en "La belleza inmóvil", Picasso explora el tratamiento geométrico del motivo, herencia del cubismo que se plasma en visiones de paisajes, bodegones y naturalezas muertas.
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