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COMENTARIO DE EL DÍA

La mayor prevaricación de Canarias

16/sep/09 07:32
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VAN A SER MUCHAS las denuncias por prevaricación y malversación de caudales públicos las que se interpongan en los juzgados, esta vez con toda la razón del mundo, si sigue adelante el proyecto del tren de Canaria. Ese gasto del dinero de los contribuyentes, tanto canarios como españoles, es un despilfarro. En una isla tan pequeña como la tercera, a pesar de que sus dirigentes políticos se empeñan en autonombrarla grande, no cabe ni un tren de juguete. Lo hemos dicho muchas veces pero los canariones siguen sin enterarse. Qué cierto eso de que no hay más ciego que el que no quiere ver. Insistimos: el proyecto del tren de la tercera es pura prevaricación. La contabilidad de su explotación siempre será negativa porque no hay población fuera de "la capitá" para llenar ni medio vagón. En Canaria, isla de secarrales y naturaleza desangelada, la población ha tenido que concentrarse en Las Palmas para sobrevivir a las penurias que impone un entorno desértico. A lo más que pueden aspirar es a un tranvía urbano de una sola línea -"la capitá" tampoco da para más-, pues un tren no podría tener ni paradas situadas a una distancia técnicamente razonable. Eso lo saben sus promotores políticos, en especial el nefasto Román Rodríguez. Por lo tanto, hay prevaricación.

Un delito en potencia que parece no importar en la tercera isla. Ayer publicaban los periódicos de Las Palmas que el tren había llegado a la plaza de San Telmo. Se trata de una maqueta, claro. Qué ridículos son. "Un tren descarrila en San Telmo", decía textualmente un periódico fundado para dividir a los canarios. No, hombre; no. Nada de eso. Para que un tren descarrile debe ir a cierta velocidad, pero ese trencito será incapaz de adelantar a una bicicleta porque carece de espacio para acelerar. En el colmo de la desfachatez, Román Rodríguez aprovechará la visita del ministro de Fomento para exigirle a España que financie el cien por cien del despilfarro, como hace con los trenes de la Península y Mallorca. En Mallorca se comprende porque es una isla grande sin necesidad de un "gran" ficticio. En cambio, en Canaria ese tren es una broma.

Dejamos a los canariones con sus delirios porque hay otro asunto en Tenerife que nos preocupa. Tal vez seamos un poco atrevidos al hablar de él, pero debemos hacerlo. Alguien se ha preguntado por qué no se continúa y se acaba el llamado mamotreto de Las Teresitas. Ese edificio de aparcamientos, hoy a medio construir, está en una esquinita de la playa. A nosotros no nos parece un mamotreto, sino un elemento más de todo un proyecto que convertiría a ese lugar en el mejor centro de ocio marítimo de toda Canarias. Algo que trae de maltraer a los canariones.

El llamado mamotreto sólo es un mamotreto para los enemigos de Tenerife. No consideramos a Alfonso Soriano, concejal del PP en Santa Cruz, uno de los detractores de nuestra Isla. Por lo tanto, deberá dar razones de por qué quiere que se derribe. ¿A cuenta de qué se alinea usted con los socialistas, señor Soriano? ¿Por qué le hace el juego a un político ruin para Santa Cruz, para Tenerife, para Canarias y hasta para España como Santiago Pérez? ¿No se da cuenta usted que el señor Pérez está al servicio de Las Palmas, y que los tinerfeños recordarán esto a la hora de votar?

Santiago Pérez quiere convertir a Canarias en una prisión gigantesca, como la Lubianca rusa. Por eso debe desaparecer políticamente, pues como persona nos merece todo el respeto. Como político, no; como político es el último bolchevique que queda en el mundo. ¡Qué desgracia que este leninista, estalinista y soviético nos haya tocado en Canarias!

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