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D, M./P. F., S/C de Tenerife
Los dos niños extranjeros que quedaron huérfanos en el municipio de Los Abrigos, en Tenerife, el pasado sábado, después del trágico fallecimiento de sus padres, están bajo la tutela de la Dirección General del Menor del Gobierno canario, hasta que llegue a la Isla la abuela materna de los pequeños, quien se traslada desde Uruguay para hacerse cargo de los niños, tal y como ha podido saber EL DÍA de fuentes gubernamentales.
Los hijos de la pareja fallecida, de siete y cinco años de edad, no tienen familia en Tenerife y permanecen con los mejores amigos de sus padres, según orden dictada por el juez, hasta que llegue a la Isla su abuela, quien está a punto de aterrizar en Tenerife acompañada por una tía materna.
Según fuentes consultadas por este periódico, las dos mujeres se llevarán a los menores al país sudamericano.
Ambos niños, que tienen nacionalidad norteamericana, han sido alumnos del colegio de Educación Infantil y Primaria de Los Abrigos, según comenta una vecina del pueblo, tal y como adelantó este rotativo.
Apoyo psicológico
Desde las primeras horas en que se conoció el incidente, el Ayuntamiento de Granadilla ofreció apoyo psicológico a los hijos de los fallecidos, a través de la Unidad de Menores del departamento de Servicios Sociales. Además, el consistorio sureño también está dispuesto a brindar apoyo económico en beneficio de los pequeños.
Inés Rojas, consejera de Bienestar Social, Juventud y Vivienda del Gobierno canario, manifestó el pasado lunes que el "amparo" de los dos hijos de María Fernanda López de Feria, asesinada el sábado en Los Abrigos a manos del que era su marido, estaba garantizado.
Los trámites judiciales iniciados tras el trágico suceso dieron como resultado que los dos hermanos se quedaran con un vecino, el mismo que se encargó de los dos hermanos cuando se lo pidió el padre de los pequeños, antes de consumar los acontecimientos que dejaron huérfanos a los niños.
El pueblo de Los Abrigos, que el pasado fin de semana celebraba sus fiestas patronales, fue escenario de una tragedia, el pasado sábado. Un hombre de 37 años mató a su esposa, de 31, y después se suicidó arrojándose por un acantilado, dejando huérfanos a dos hijos, de siete y cinco años.
Las muertes violentas estaban planificadas, según se desprende de algunos detalles que manejan los investigadores de la Guardia Civil. Se baraja como posible causa del suceso una mezcla de problemas sentimentales y económicos.
La pareja residía en la planta baja del edificio Eduardo II, en el número 11 de la calle La Arena. A las 8:00 de la mañana, unos amigos, supuestamente de la misma nacionalidad y que residen en la misma vía, recibieron una visita. Era el presunto homicida y su objetivo era entregar a sus dos hijos, al tiempo que dejaba una nota manuscrita. Posteriormente, regresaba a su vivienda y a los pocos minutos llamaba a sus amigos para preguntarles si habían leído el texto de la carta y explicaba: "Ya está todo hecho". En la nota se decía que les comunicaran a los pequeños que "sus padres habían fallecido en un accidente". Inmediatamente, ante las sospechas de un caso de violencia de género, los amigos llamaron al 112.
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