El coordinador de la UMA dice que en invierno adelantan la hora de entrada al trabajo, ya que estas personas suelen irse a la cama muy pronto. "Acaban en la calle por orgullo, por drogodependencias, por quedarse sin trabajo... No se cuidan porque no tienen para quién cuidarse ni para qué cuidarse. Intentamos que no lleguen al punto de descuidarse y les insistimos mucho en que acudan al albergue a ducharse y cambiarse, pero siempre intentamos hacerles un seguimiento para estar tranquilos de que no les pase nada". Javier Rodríguez y José Martín Amaya, educador, reconocen que "es difícil convencerlos, pero ellos son conscientes de que estamos siempre rondando por la calle y a veces nos buscan e incluso acuden a la sede de la UMA en el albergue a pedirnos que les ayudemos o, simplemente, que los acompañemos al médico o a renovar el DNI". Hay casos en que no han podido hacer nada y a los tres integrantes de la UMA les queda la "espinita clavada" de no haber conseguido acercarse lo suficiente, pero seguirán insistiendo.