BEATRIZ GARCÍA, S/C de Tfe.
Por mucho que la suerte y la LFP se hayan conjurado para descafeinar el reencuentro del Tenerife con la Primera División, ni el hecho de que el primer rival que visite el Heliodoro este curso sea Osasuna, ni el inusual horario (16:00 horas) harán que se aplace la fiesta de bienvenida a la mejor Liga del mundo. Además, en el fondo, de quien depende que la cita sea un éxito es del cuadro de Oltra. Si se hace con los tres puntos en juego, el Tenerife haría el mejor posible a su fiel hinchada, que además servirían de acicate al propio equipo y aviso para el resto. Entonces podría presumir de que el Heliodoro sigue siendo un fortín como lo era el año pasado y que su descarada propuesta futbolística también funciona en Primera. Ello repercutiría de manera más que positiva en un grupo que necesita motivos para ganar en confianza por mucho que haya salido satisfecho de la imagen que ofreció en la primera jornada de Liga en La Romareda. Pero tampoco hay que olvidar que se daría un buen golpe a un rival que también parte con la meta de la permanencia. El Osasuna se presenta al partido cargado de moral por el empate de la primera jornada frente al potente Villarreal, ante el que ofreció una buena imagen. Eso sí, cuenta con la importante baja de Aranda, su jugador más destacado en ese duelo. A ambos equipos les preocupa el calor (las temperaturas oscilarán entre los 23 y los 29 grados según el INM), dado lo temprano que se disputa el partido. Una circunstancia que sí podría tener una evidente afección en el ánimo de los aficionados a la hora de acudir al encuentro.
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