Coplas de mi tierra
Cuando a veces me despierto
y no te encuentro a mi lado,
el corazón me da un vuelco
pensando que te has marchado.
Deja al canario que cante
lance sus trinos al viento,
que broten de su garganta
lamentos del pueblo guanche
con cariño y sentimiento.
Cuando la luna amanece
y el sol sus rayos esconde,
mi corazón se entristece
al silencio de la noche.
Cuando el canario se va
dejando tierra y su gente,
en silencio llorará
mientras esté de aquí ausente.
Triste se va el marinero
cuando del puerto se aleja,
recordando a la familia
que tierra adentro se deja.
Cinco cuerdas tiene el timple
y seis tiene la guitarra,
siete coplas en la mar
que son mis islas canarias.
Eres alta y delgadita,
tienes orgullo y salero,
llevas el traje de maga
justillo, capa y sombrero.
Con la proa de mi barca
voy cortando los caminos
hasta alcanzar tus caricias
la razón de mi destino.
El pastor lleva el ganado
a pastar por la cañada,
lleva su perro alsaciano
conduciendo la manada.
Enrique Díaz Martí n
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