LA ISLA BONITA o isla verde es una representación singular de la gran belleza que posee nuestro querido Archipiélago Canario. Toda ella es esplendor, tanto en su paisaje como gastronomía, arquitectura, tradiciones? La isla está constituida por catorce municipios que y, unificados, dan el gran esplendor que esta posee.
El sur: tierra de volcanes y malvasías, es única en su género. Los grandes caldos de malvasía, que ya eran célebres en boca de William Shakespeare, coronan a uno más de los caldos con D.O. de La Palma. La ruta de los volcanes, un lugar singular. La del volcán Teneguía ha sido la última erupción volcánica en España. Tuvo lugar en el volcán de Cumbre Vieja en el año 1971. En su erupción formó una palestra de tonalidades y esculturas naturales que engrandecen aún más el paisaje de la isla.
Los Llanos de Aridane, con su gran valle que se divisa magníficamente desde el mirador del Time, luce su espléndido verde de plataneras. Difícil pasar por el lugar y no parar en el kiosco de la plaza de Los Llanos; su arboleda da sombra mientras plácidamente tomas algo en dicho lugar; su playa de Puerto Naos, una de las mejores de la isla, es idónea para el reposo y descanso; y qué decir de Tazacorte, "le petit Paris". Su distinción y abolengo son únicos; tiene clase y además es un lugar idílico para degustar un pescado fresco, papas arrugadas y, cómo no, mojo palmero, todo ello regado con los exquisitos vinos de la zona; además, podemos aprovechar para darnos un baño en sus aguas cristalinas.
Tijarafe, un lugar maravilloso donde, aparte de su belleza, podemos encontrar muchas leyendas ancestrales. Pero es en Garafía, en el Roque de los Muchachos, donde se conoce una bonita leyenda.
Para los palmeros, el Roque de los Muchachos siempre ha sido un lugar mágico, en el que, desde hace siglos, diferentes culturas encontraron la ubicación idónea para comprender los misterios del universo. En tiempos prehispánicos, en la cumbre del Roque de los Muchachos existía una construcción de piedras superpuestas, tagoror en lengua aborigen, alrededor de la cual se reunían los habitantes de la isla para discutir sobre política y justicia, al tiempo que observaban las estrellas, ya que contaban los días por la Luna, a la que veneraban igual que al Sol. El misterio ronda también la llamada Fuente Nueva, situada justo bajo el observatorio Isaac Newton, a 2.300 metros de altitud, de la que el agua mana y deja de brotar coincidiendo con el flujo y reflujo de las mareas, circunstancia que las gentes del lugar atribuyeron a los designios de sus dioses. Las voces del pueblo palmero cuentan que en ese lugar el diablo, celoso de la felicidad del alma y el cuerpo, construyó en una sola noche una pared que incomunicara el antiguo camino que unía las localidades de Santa Cruz de La Palma y Garafía. Murallón pétreo que se alza altanero y provocador y más parece haber sido hecho por mano de hombre que por fuerza telúrica. Al atardecer, los rayos del sol actúan sobre el tono verdoso de esta pared volcánica y producen reflejos amarillos en los rostros de los caminantes que se paran junto a ella, lo que ha contribuido a que los palmeros sigan atribuyendo al diablo actuaciones malignas en el lugar.
Pero la leyenda que adorna la historia de La Palma no acaba aquí, los viejos de la isla cuentan que un mancebo del distrito de Tagaragre tenía amores no consentidos con una doncella del distrito de Aceró, hoy parque nacional de la Caldera de Taburiente, y que una noche, cuando iban a tener un encuentro de amores, se vieron sorprendidos por la pared de Roberto, nombre con que en La Palma se conoce al diablo, que impedía su encuentro. El joven, apasionado y deseoso de amar, quiso atravesar la pared y, al no conseguirlo, gritó por dos veces "¡Va el alma por pasar!" y, tras un instante de silencio, volvió a clamar: "¡Va el alma y el cuerpo por pasar!". En ese momento, de la tierra fluyeron materiales ardiendo y llamas infernales y el mancebo atravesó la pared en una incandescente bola de fuego, rodando al abismo. La doncella que provocó la intrépida acción del joven amaneció muerta y los pastores la enterraron en el Roque de los Muchachos, donde, sobre su tumba, brotaron pensamientos de la cumbre o "viola palmensis", planta que, según la tradición y la leyenda, copió el color azul de los ojos de la joven. La pared a la que se refiere esta leyenda puede verse hoy partida en dos mitades y, si seguimos creyendo a la voz del pueblo, el hueco que las separa, por el que discurre un camino, fue creado por el mancebo en su deseo de llegar hasta su amante. Leyenda: la Pared de Roberto.
La Caldera de Taburiente, orgullo de la isla, donde la leyenda y su magistral paisaje se conjugan para gozo del visitante y del isleño, un lugar imprescindible que visitar.
Llegamos a Barlovento, un lugar limpio y colorido donde se celebra las fiestas patronales del Rosario con la tradicional representación de la batalla de Lepanto. También en su costa podemos gozar de un baño, o quizás deseen hacerlo en el Charco Azul, en San Andrés y Sauces, para después visitar el monte de Los Tilos y Marcos y Cordero. En este municipio nació el anterior y tan querido presidente del Cabildo de La Palma, José Luis Perestelo. De "casta le viene al galgo", ya que vive en La Galguita.
Y haciendo un mero recorrido llegamos a Santa Cruz de La Palma, capital de la isla y que tanta historia tiene. Fue considerado en los siglos XVI y XVII tercer puerto del imperio después de Amberes y Sevilla. Sus calles y arquitectura son de exquisita belleza. Destacan la calle Real, la iglesia del Salvador (donde fui bautizada), el monumento al Padre Díaz (comentan que era masón) en el centro de la plaza de España, el pórtico del ayuntamiento y la avenida marítima: bendita avenida con sus balcones multicolores y el mar; juntos se fusionan y podemos disfrutar del aroma a algas marinas y ver el Atlántico embravecido chocando contra el muro de la avenida. No se pierdan tomar unas tapitas en el lugar, y por la noche, si lo desean, una visita a La Bodeguita de en Medio, una grata velada. Pido disculpas a los municipios que no nombro aquí, pero en la oficina del Patronato de Turismo les darán toda la información que deseen. Una sugerencia: pidan allí carteles ilustrados con paisajes de la isla, son geniales. Buen viaje y que disfruten de la Isla Bonita.
* Directora de la revista Turismo y Cultura de Canarias
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