EFE, Madrid
La Audiencia Nacional retiró el pasaporte al histórico dirigente de Batasuna Rufino Etxeberria, al que ayer dejó en libertad al cumplir el límite máximo de cuatro años de prisión preventiva en casos de terrorismo, y le impuso la obligación de comparecer semanalmente en el juzgado.
Así lo acordó la sección segunda de la sala de lo penal de este tribunal, que además prorrogó otros dos años la prisión de Joseba Permach, Joseba Álvarez y Juan Cruz Aldasoro, detenidos en 2007 y que se encuentran, al igual que Etxeberria, pendientes de ser juzgados en relación con la financiación de ETA a través de las "herriko tabernas".
Etxeberria, que el lunes por la tarde abandonó la madrileña cárcel de Aranjuez, ingresó en prisión por primera vez el 2 de mayo de 2002 y estuvo en la cárcel hasta el 22 de abril de 2004, cuando la abandonó tras pagar una fianza de 30.000 euros. Posteriormente, el 4 de octubre de 2007, Etxeberria fue arrestado mientras participaba en una reunión celebrada en Segura (Guipúzcoa) para renovar la Mesa Nacional de Batasuna.
Permach y Aldasoro también fueron detenidos en esa reunión, mientras que a Álvarez lo detuvieron dos días antes, por lo que estos tres dirigentes llevan en prisión preventiva dos años y la sala ha decidido ahora prorrogarla otros dos hasta que se celebre el juicio.
Reiteración delictiva
La sala, que el pasado mayo desestimó la petición de las defensas para que se pusiera en libertad a sus representados y los mantuvo en prisión por el riesgo de fuga ante la proximidad del juicio, entiende que, pese a que el arraigo familiar está acreditado en estos procesados, genera también una presunción de riesgo de reiteración delictiva.
De este modo, añade, podrían "volver a realizar actos propios de la presunta pertenencia a la ETA, así como la asunción de un nuevo papel en la misma, intentando que el entorno de Batasuna y las agrupaciones que la pretenden sustituir, elección tras elección, siga estando presente en la sociedad española, sirviendo de instrumento privilegiado a ETA para el mantenimiento de su actividad delictiva".
Para el tribunal "nada nuevo hace presumir" que este extremo haya cambiado y no tiene duda de que el marco objetivo es "la imbricación de ETA y organizaciones afines", que les lleva a pensar en la "facilidad" que tendrían los procesados para huir, amparados en el entramado de la banda terrorista.
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