Si HAY que destacar tres características de los automóviles Lancia, serían estas: los adelantos técnicos que han incorporado sus modelos, las estilizadas, personales e inconfundibles líneas de sus carrocerías y, por último, las denominaciones elegidas para distinguir las múltiples versiones, optando siempre por nombres con las letras del alfabeto griego y otras veces adoptando definiciones de fuerte raigambre latina, como pueden ser: Appia, Flavia o Flaminia, por citar los modelos más populares que ha fabricado esta marca.
Los orígenes de Lancia se remontan al año 1906 en la ciudad italiana de Turín, sede donde Vicenzo Lancia (1881-1937), piloto, ingeniero y constructor, se aventura en la difícil tarea de construir vehículos.
Contrario a lo que puedan pensar los más jóvenes, que Lancia es una marca de reciente aparición en nuestro archipiélago, siento decirles que el primer fotingo de esta marca en circular por Tenerife data de 1925, año en que Hugo Hamilton Lebrin inscribe un elegante y enorme phaeton provisto de un motor de 8 cilindros con numeración 3.895 y al que la Jefatura de Industria le concede las placas de TF-1594. Se trata de un modelo de la serie Lambda (undécima letra del alfabeto griego), y que marcó toda una época en la fabricación de vehículos, al ser el primer ejemplar con carrocería autoportante y frenos en las cuatro ruedas de serie.
Tras este pionero Lancia, la marca padecerá un largo letargo que no le afectaría para nada obtener el éxito que en años posteriores disfrutaría de las manos de sus diferentes agentes y/o distribuidores.
Una de las compañías que ostentó su distribución en los años 50 fue Comisiones Importación-Exportación, S.A., más conocida por sus siglas de C.I.E.S.A., con sede en la calle El Saludo, nº 15. C.I.E.S.A. poseía probada experiencia en el ramo automovilístico, ya que incluso antes de distribuir los Lancia había hecho importaciones con la sueca Saab.
En catálogo los modelos disponibles eran los correspondientes a la serie Appia en versiones coupé y sedán. Al primero de ellos equivale el TF-16206, un deportivo de dos plazas del año 1961, del que tenemos la suerte de poseer fotografía, que es la que ilustra este artículo, pero ignoramos su actual paradero. El otro ejemplar de las mismas características es el TF-16374, del cual carecemos de más datos y está considerado como desaparecido.
De la serie Flavia (dinastía de emperadores romanos) se encuentran los TF-18123 y TF-18523, ambos matriculados en el año 1961 y en versiones berlinas. En 1962 se mantenía en catálogo la famosa serie Flavia, por lo que no es extraño que una nueva unidad de ésta se inscribiera con las placas de TF-21846.
Por fortuna, son varios los ejemplares Lancia -sobre todo de los deportivos HF- que han logrado sobrevivir y que en la actualidad forman parte de colecciones privadas. Pero, sin lugar a dudas, el más bello ejemplar que de esta marca existe es un elegantísimo coupé de dos puertas de la serie Flaminia (nombre de una calzada romana) que circula primorosamente conservado en Las Palmas de Gran Canaria y lleva por matrícula la GC-29017, siendo por tanto el más que digno representante de esta prestigiosa marca italiana.
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