JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.
Surf instrumental a lo bestia. Con este mensaje tan directo reciben a los visitantes en su residencia virtual (www.myspace.com/los coronas). David Krahe, Roberto "Loza" Lozano, Evgeni Riechkalov, Javier Vacas y Fernando Pardo integran una banda madrileña con aires del pasado que estará presente el próximo viernes (21:00 horas), en el Festival Canarias At The Hotel que se celebrará en Los Realejos. Vuelve el "spaghetti western". En realidad, desde su fundación, en el año 91, Los Coronas conservan intacta su fidelidad a los sonidos que absorbieron de Jon & Nightriders, Elvis Costello & The Attractions, Paco de Lucía o Morricone, entre otros estandartes de la música.
Fernando Pardo asegura conocer bien el talento de los creadores tinerfeños. "En Madrid das una palmada y aparece un buen número de artistas canarios que se buscan la vida. Son grandes creadores. En Tenerife sobra el talento y en Madrid triunfa el tesón", dijo el guitarrista de Los Coronas.
¿Cómo han acabado haciendo surf instrumental?
Todos veníamos de una escena un poco subterránea de Madrid y en los años 80 y hasta mitad de los 90 nos vimos atrapados por lo que estaba pasando en Malasaña. Allí, el rock más cañero era la alternativa al pop mucho más elaborado que proponía la movida madrileña. Tuvo que venir Quentin Tarantino con "Pulp Fiction" para que nos dejaran de preguntar si sonábamos como The Beach Boys.
Sonidos playeros fabricados en Madrid, ¿Raro?
Un poco sí (se ríe). Para entrar en esta dinámica únicamente hay dos posibilidades. Ser un loco del surf o dejarte caer desde unos posicionamientos que están más próximos al punk rock. ¿Queda claro el camino que completamos Los Coronas?
Acaba de referirse al barrio de Malasaña. ¿No cree que culturalmente está perdiendo peso?
Vivir allí en la década de los 80 era como residir en un pueblo dentro de la gran ciudad. A veces, ni siquiera sabías lo que pasaba en Madrid. Tenía su riesgo porque en sus calles había gente de mala vida y prostitución, pero los jóvenes con inquietudes artísticas percibieron la ocasión de comprar una vivienda en una zona marginal sin pensar en su seguridad. Soñaron su Madrid cultural. Algo parecido pasó años después con Chueca. La actividad cultural creció sin miedo hasta que otros intereses acabaron sepultando sus ideas. Ahora es más fácil quedarse en casa jugando al "Guitar Hero" que salir a la calle a participar de la vida cultural.
Y entre tanto riesgo y mala reputación, la figura de Antonio Vega. ¿Otro mito de Malasaña?
Su figura va más allá de esas ideas porque, a pesar de tener ese punto de maldito, él tenía el reconocimiento de su público. Disfrutaba viviendo exageradamente en el límite. Esa fue una constante en su carrera. A Antonio Vega le gustaba el riesgo de Malasaña, pero él no estuvo nunca en el club de los malditos.
¿Hay músicos malditos?
Cuando hablo de malditos me refiero a la gente que tiene una alta atracción por la muerte o un comportamiento suicida. Son creadores a los que les escuece la vida y prefieren moverse (quizá, porque es ahí donde se sienten más cómodos) en un estado mental alterado porque consideran que es la mejor manera de eludir los problemas y, de paso, evitan enfrentarse cara a cara con la cruda realidad.
Pero un creador necesita ser escuchado, comprobar que todos sus esfuerzos tienen una repercusión en la sociedad, ¿no?
Sí, pero en el caso de Los Coronas, por ejemplo, cuando en algún momento una discográfica nos dijo que teníamos que completar unas pautas de comportamiento para ir con ellos, nosotros optamos por un camino alternativo que nos alejó del disco que nos ofrecían. Que te hagan caso o no es algo secundario cuando un desconocido viene a pedirte que te desprendas de algo que lleva contigo mucho tiempo a cambio de un éxito que podría ser efímero. En torno a nosotros existe una cierta perplejidad. Es como si ahora alguien se acerca a mí para preguntarme: "Oye, ¿tú qué carrera has estudiado?" Seguramente, si le dijera que yo estudié botánica de la marihuana, él me contestaría que eso es algo que no existe. Bueno, pues me la he inventado yo.
¿Estar fuera de lo comercial no es arriesgar demasiado?
Los Coronas funcionan como una cooperativa musical en la que todo se hace más despacio, pero de una forma segura. Está claro que nuestras opciones de triunfar van a estar contadas con los dedos de una mano, pero controlamos toda la cadena de producción. Desde la portada de un disco al montaje de un concierto. El público no decide el grupo que va a tener éxito este año, sino que son otras personas las que colocan una canción en lo más alto o, simplemente, la envía al cajón de las letras olvidadas. Eso es lo que al final acaba matando a la música. Esta gente es la que ve en una creación un negocio, únicamente un producto que vende o no vende.
En resumen, que la música está contaminada.
La música está igual o mucho más contaminada que el sector inmobiliario; es el olor del dinero. En los dos casos hay aventureros y gente sin escrúpulos.
¿Cómo se ve desde Madrid el camino que hacen los canarios en busca de su oportunidad?
No tengo ni idea dónde está el secreto, pero a diario me cruzo en la calle con gente realmente buena que se ha lanzado a la aventura de triunfar desde Canarias. En Tenerife sobra el talento y en Madrid triunfa el tesón artístico. Se les ve sedientos de hacer música, literatura, teatro, pintura... Hacer arte.
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