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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

El silencio sí es rentable

9/sep/09 07:33
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ANDA la progresía patria que se sale de contenta porque a la periodista sudanesa Lubna Husein "sólo" la van a encarcelar por negarse a pagar una multa de 200 dólares, pero no será azotada. ¿Y qué ha hecho Lubna Husein para merecer la multa, la cárcel y los latigazos que finalmente -cuánta magnificencia- no va a recibir?, se estarán preguntando ustedes, o al menos aquellos de ustedes que aún carezcan de noticias sobre el asunto. Pues, vestir con pantalones. Lubna fue detenida hace un par de meses en un café de la capital sudanesa por vestir pantalones; una prenda considerada inmoral por la ley que se aplica en ese país. Legislación según la cual "toda persona que se comporte de forma inmoral, o se presente en público con un vestuario contrario a la decencia, será castigada con 40 latigazos y a pagar una multa. Dispuesta a luchar contra las discriminaciones a que se ven sometidas las mujeres en los países islámicos, esta periodista decidió renunciar a su empleo en la oficina de prensa de la misión de las Naciones Unidas en Jartum, así como a la inmunidad que le proporcionaba este cargo, para enfrentarse a los tribunales de su país y conseguir la derogación de esa ley. De momento sólo ha conseguido ir al trullo y escapar en tabla de las caricias del látigo.

El caso de esta mujer es muy similar al de una modelo malaya, Kartika Seri Dewi Sukarno, de 32 años y madre de dos hijos, condenada a recibir seis latigazos por el gravísimo delito de beber cerveza. Un castigo corporal que en este caso las autoridades de Malasia han pospuesto hasta que acabe el Ramadán. Malasia escrito así, que es la forma de hacerlo en español, y no Malaisia, que es como lo escriben los progres más progres del periodismo del régimen, pese a que el Diccionario panhispánico de dudas, editado por la Real Academia Española en colaboración con todas las hispanoamericanas, desautoriza explícitamente este modismo. Qué más da; la progresía se pasa por el arco de triunfo todo lo que tenga que pasarse. Pero estábamos con una cuestión de azotes.

Me dice un conocido lector que echa de menos la intervención de Bibiana Aído, ilustradísima ministra de Igualdad, para defender a estas mujeres. A ellas y a unas cuantas más. En realidad muchas más, que no siempre escapan con unos cuantos golpes. Puesto a echar de menos, también noto la ausencia en coro de los protestantes de doña Isabel de Luis, directora del Instituto Canario de la Mujer. Deserciones que comprendo. Doña Isabel anda muy ocupada enviando cartas a los directores de los periódicos para decirles cómo y dónde tienen que publicar las informaciones sobre violencia machista. Y en cuanto a la señora Aído, hagámonos cargo de que pertenece a un Gobierno socialista. Ejecutivo, sobra decirlo, en el que también está el ínclito Miguel Ángel Moratinos, persona muy cuidadosa a la hora de no molestar a sus amigos musulmanes. No soportaría que dejasen de invitarlo a tomar el té con pastas inglesas en Damasco, o que el rey de Marruecos le pusiera inconvenientes para pasar los fines de semana en Mogador. Eso por no hablar de los señores del cine -los de la ceja circunfleja- callados como lo que son ante todas estas tropelías. A fin de cuentas, no permitas nunca que una mala injusticia te estropee una buena subvención.

rpeyt@yahoo.es

 

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