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ENRIQUE MARTÍN BRAUN

La argucia de Zapatero

9/sep/09 07:33
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DESDE nuestra más profunda ignorancia en temas económicos, abrigábamos la esperanza de, una vez finalizadas las vacaciones presidenciales en La Mareta y en su inmediata comparecencia ante los medios, escuchar un mensaje del Sr. Zapatero, influido por el descanso estival y los beneficiosos aires conejeros, que transmitiese al país, por primera vez y de forma definitiva, un plan para solventar la seria crisis económica que atraviesa España y que, según los entendidos en estos espinosos asuntos, tardará en disiparse aquí dos o tres años más que en el resto de los países que conforman la Unión Europea, y que, al contrario del nuestro, sí tomaron medidas especiales una vez confirmada la llegada de esta difícil situación. Pero, como es ya habitual en toda comunicación que provenga del actual Gobierno central, las contradicciones, las confusiones, las improvisaciones y las meteduras de pata nos han dejado peor que como estábamos al inicio del descanso veraniego, descanso que han podido gozar, sin duda, los miembros y adulones de los dos principales partidos (y socios), pero no la gran mayoría de los españoles que "decidieron" quedarse en casa y realizar alguna excursión cercana... con tortilla.

Personajes como Zapatero y Rubalcaba, a nivel nacional, y López y Pérez, en el plano regional, vienen contribuyendo de forma efectiva a que los españoles se acerquen a la derecha fascista, según definición de algunos estalinistas esquizofrénicos que, alegremente, critican con perturbación la etapa franquista... pero aplauden con las orejas todo lo que hagan Castro, Chávez, Morales y otros iluminados, pasando por alto los asesinatos ¡televisados! del régimen castrista mientras escuchan cualquiera de los gubernamentales temas de La Nueva Trova Cubana. El hermoso "Unicornio", sin embargo, trasciende a todos.

No es precisamente la ecuanimidad lo que caracteriza a estas personas y sí su afinidad y su voluntarismo por imitar el totalitarismo de Stalin, el demócrata ruso. El Muro de Berlín cayó en 1989. En España, con inteligencia, se consensuaron otros caminos, aunque existe hoy un radicalismo exacerbado (el que no piense como yo está contra mí). Sin embargo, otras formas conducen a una serie de confusiones que se generan desde La Moncloa. La última de ellas es la de cómo se afronta un despilfarro total por parte de la clase política sin que afecte al bolsillo del pueblo llano... pero contando con él.

Confiábamos en que Zapatero comenzara sus manifestaciones con un "vamos a reducir el gasto público". La ingenuidad nos persigue aún. Dijo, simplemente, que se gravarán las rentas de capital, es decir, los ahorros, pero no el IRPF. ¿Qué significa esto? A un rico que gana, por ejemplo, cien millones de pesetas al año Hacienda le retiene veinte (esta gente no tiene nada que ver con el IRPF), y continúa recibiendo ochenta. A un trabajador, con un sueldo de tres millones de pesetas, una vez que el fisco le descuenta el IRPF, le pueden sobrar (difícil) algunos dineros y los invierte en una cuenta de ahorro. Hacienda vuelve a caer sobre él y se lleva el 18% de esos ahorros que provienen... ¡del mismo salario ya declarado y pagado! Esto es, el ciudadano medio español recibe sobre su salario y ahorro el doble asalto de la Agencia, con lo cual la doctrina de Zapatero queda de nuevo mezclada en varios conceptos para que la realidad quede diluida y la clase media vuelva a sacar las castañas del fuego. Y esto, pacientes lectores, forma parte de un gobierno socialista y obrero, incapaz de abordar una drástica reforma de todas las administraciones de este disparatado país y de las que viven y beben todo espécimen de la fauna urbana política, incluida aquella que optamos por no mencionar.

La ayuda de los 420 euros que han tenido que ampliar hasta el 1 de enero porque dejaban sin comer, literalmente, a miles de españoles; el cheque-bebé de 2.500 euros por hijo de pobre o de rico; los 9.000 millones para salvar a las caja de ahorro; los 11.000 millones para repartir entre las autonomías, de los cuales la mayor parte se los lleva Cataluña porque está en juego la presidencia europea de Zapatero; 20.000 millones para "atender" a los parados... todo, insistimos, sin abordar una reforma estructural que afecte a las comunidades.

Dicen desde La Moncloa que todas estas medidas pertenecen a decisiones de un país avanzado y que en Europa no se han tomado. Miren por dónde han proporcionado, inconscientemente, la explicación a tanto desbarajuste.

 

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