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VÍCTOR PABLO PÉREZ DIRECTOR HONORÍFICO DE LA ORQUESTA SINFÓNICA DE TENERIFE

"Los proyectos paralizados de la OST deberían retomarse con urgencia"

6/sep/09 01:52
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JOSÉ A. DULCE, S/C de Tfe.

Tras poner en pie a una orquesta, la Sinfónica de Tenerife, a la que dirigió durante veinte años y con la que vivió experiencias inolvidables (aunque también momentos difíciles), Víctor Pablo Pérez ha vuelto una vez más a la que es su casa. Anteanoche dirigió al conjunto del que es director honorífico en la décima edición del concierto extraordinario de las Fiestas del Cristo de La Laguna, cuyo resultado definió unas horas más tarde como "muy alegre e interesante, además de popular". El Orfeón La Paz y el violinista chino Chuan Yun Li fueron los compañeros de la OST en esta cita musical que llenó el aforo de la plaza del Cristo.

-Usted ha sido reconocido co mo uno de los principales impulsores de los conciertos populares en Tenerife. ¿Cree que es posible acceder al gran público sin merma de la calidad?

-Por supuesto. Todas las grandes orquestas del mundo tienen su programa de conciertos populares. Los llevan a cabo en grandes escenarios la Filarmónica de Berlín, la Sinfónica de Londres o la Filarmónica de Nueva York. Es algo que se hace en el mundo desde hace muchos años y que en España no se había hecho hasta que la Orquesta Sinfónica de Tenerife, que fue pionera en este campo, tomó la iniciativa con el Concierto de Navidad, que sorprende al mundo por sus peculiaridades.

-Esta semana se propuso para colaborar en el centenario del Orfeón La Paz. ¿Cómo querría que se concretase esa colaboración?

-No hay muchos coros en España que tengan la amplia trayectoria del Orfeón La Paz, menos aún coros de voces masculinas. Faltan aún nueve años para el centenario, por lo que me gustaría, entretanto, hacer una colaboración. En este sentido, le he propuesto al director del orfeón montar la Sinfonía número 13, "Babi Yar", de Shostakovich, que espero se pueda programar en breve en el Auditorio de Tenerife.

-Desde que abandonó la titularidad de la OST ha venido pe riódicamente a dirigir a la or questa. ¿Qué cambios ha percibido durante este tiempo? Realmente, ¿ha progresado el conjunto tras su marcha?

-Con independencia de los cambios naturales en la plantilla, observo que el nivel técnico de la orquesta es muy similar al que tenía hace años. Hay que pensar que en 2004, la OST hizo conmigo su última gira europea, cosechando al final un gran éxito en Salzburgo y mostrando entonces un nivel equiparable al de las orquestas europeas de buen nivel, ya que sería imposible aspirar a niveles de excelencia como los de la Filarmónica de Berlín o la Royal Concertgebouw de Amsterdam, que tienen casi cien años de historia a sus espaldas y pertenecen a países con un sistema pedagógico más potente que el nuestro. Pero, al margen del aspecto técnico, hay luego otros planos de actividad que no están (valga la redundancia) tan activos como en mi época.

-¿Consecuencia de la crisis?

-Algunos de estos proyectos ya estaban estancados antes de que llegase la crisis. Me refiero, por ejemplo, a las grabaciones discográficas, a las giras y a la presencia regular de la orquesta en los grandes festivales y salas de conciertos, tanto nacionales como internacionales. Observo en este sentido una tendencia a quedarse fuera de los circuitos que, en mi opinión, debería corregirse. En el capítulo de grabaciones, puedo dar un dato y es que, cuando me marché, dejé acabadas cuatro maquetas de las cuales sólo se ha editado una, la que reúne "La Tempranica" y "Agua, azucarillos y aguardiente", publicada ya por Deutsche Grammophon (somos la única orquesta española que ha grabado cuatro álbumes con el sello alemán) y que, sin embargo, no ha sido presentada aún en Tenerife. No sé qué suerte han corrido los otros tres registros. Habíamos grabado, además, obras de Debussy y Ravel en un trabajo que reunió a un elenco de importantes voces como Philip Langridge y Anthony Rolfe Johnson; teníamos listo también el disco dedicado a la obra para piano de Suriñach, en el que participaba Gustavo Díaz Jerez, un músico tinerfeño de gran proyección internacional, y, además, dejamos preparado un disco dedicado a las músicas de carnaval. Entiendo que se debería hacer un esfuerzo para sacar estos discos al mercado. En general, los proyectos paralizados de la OST deberían retomarse con urgencia.

-La Orquesta Sinfónica de Ga licia, que actualmente dirige, cuenta con una Orquesta Joven. ¿Por qué este proyecto tampoco ha tenido desarrollo en Tenerife, donde también se creó una formación análoga?

-No lo sé. En cualquier caso, me parece un error haber paralizado el proyecto de orquesta joven, que hasta el día de mi marcha funcionaba muy bien, había generado una ilusión importante y tomado velocidad de crucero bajo la dirección de Paul Opie. Considero necesario retomar la cantera cuanto antes. En Galicia, la joven orquesta de la OSG ofrece conciertos bajo la batuta de directores como López Cobos, Alberto Zedda, James Judd y yo mismo y, a la vez, lleva a cabo una importante labor pedagógica; un trabajo que, en conjunto, la ha convertido en la más reconocida de las jóvenes orquestas españolas.

-La crisis ha supuesto un re corte general en las programaciones culturales. ¿Teme que, en este contexto económico, la mú sica clásica sea vista como un lujo?

-Siempre fue vista como un lujo. Por eso debemos hacer constantes esfuerzos para explicar que no es así, exponerlo mediante giras en las que se defienda la imagen de progreso de una ciudad o a través de conciertos como el ofrecido esta semana en La Laguna. O con proyectos discográficos de gran calado. Es un pulso que músicos y gestores debemos mantener para que una orquesta no sea vista como un ente elitista. De todos modos, los presupuestos destinados a la cultura no dejan de ser simbólicos en el contexto general de la Administración, por lo que si algún Estado o autonomía siente la tentación de recortarlos, estaría enfermo de ceguera.

-Todo apunta a que el Festival de Música de Canarias va a reconducirse hacia las orquestas de cámara y el repertorio del clasicismo, al menos así lo ha sugerido la nueva directora del FMC, Candelaria Rodríguez. ¿Cómo in terpreta ese cambio?

-Durante veinticinco años el festival tuvo un norte basado en la filosofía de Rafael de Nebot, que apostaba por las grandes orquestas internacionales. En aquel planteamiento quizá se echaban en falta las actividades pedagógicas paralelas o una mayor presencia de la música de cámara. La nueva opción, si se lleva a cabo, es igualmente válida; existen magníficos conjuntos dedicados a la interpretación con criterios históricos y habrá que ver cómo responde el público. No por montar un festival en torno a los repertorios clásico, barroco o de cámara se va a ahorrar mucho; de lo que se trata es de optimizar el presupuesto. Y también de optimizar a las orquestas canarias, cosa que en ocasiones se ha hecho y en otras no.

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