Como cada septiembre, desde hace siglos, vuelve estos días a celebrarse la fiesta grande de San Cristóbal de La Laguna; una historia de amor y devoción que se revive cada año en estas calles cuando cae el verano.
La Laguna ya no existe sin el Cristo. Porque generaciones de laguneros y canarios le han rezado, le han rogado o, simplemente, le han pedido consejo encontrando en el enorme silencio del Santuario la mayor de las respuestas.
Ese es, sin duda, uno de los milagros más importantes que ha hecho el Cristo de La Laguna. El de unir, por encima de creencias y orígenes, a todos y cada uno de los que lo veneran, que quieren verlo brillar especialmente estos días en los que la devoción y lo lúdico se combinan de manera equilibrada y perfecta.
Los tiempos, lo sabemos, no son favorables. Por eso, este año, las fiestas del Cristo de La Laguna tienen un doble cometido: por un lado, se trata de que no pierdan su relevancia y su carácter de celebración destacada como corresponde a la única ciudad Patrimonio de la Humanidad de Canarias. Por otro, y de manera consecuente, hemos tenido que ajustarnos a un presupuesto inevitablemente menguado porque, en estos momentos, estamos volcados al cien por cien en cubrir las necesidades más inmediatas de las familias laguneras.
Sin embargo, en este equilibrio, no podemos perder de vista que las fiestas del Cristo son un importante dinamizador comercial y económico para el municipio. En primer lugar, porque generan gran cantidad de puestos de trabajo y sustentan a muchas familias que tienen en la infraestructura de las fiestas su medio de vida. Son muchos los laguneros que trabajan en este sector y a los que hay que atender.
Asimismo, no debemos olvidar que una fiesta de esta relevancia, que aparece en todas las guías turísticas, atrae a visitantes que no sólo llegan desde el municipio y la Isla, sino también de otras Islas, la Península y el resto del mundo.
Con este horizonte, los actos comenzaron oficialmente el pasado jueves, con el magnífico pregón a cargo de Ricardo Melchior, y el viernes, con el tradicional concierto de la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Fue un encuentro muy emotivo en el que Víctor Pablo Pérez, que llevó a esta formación a cotas altísimas de prestigio, se reencontró con su público diez años después de la primera actuación de la OST en la plaza del Cristo con motivo de las fiestas.
Había mucho que celebrar y el público, como siempre, se entregó y se rindió ante el encanto de un programa ameno en el que zarzuela, ópera y composiciones conocidas como el "Bolero de Ravel" sonaron en la noche de septiembre con la actuación solista del violinista Chuanyun Li y el Orfeón La Paz, prestigiosa formación lagunera dirigida por Juan Ramón Vinagre.
Ayer, además, tuvo lugar el XXXI Festival Sabandeño, con el éxito al que ya nos tiene acostumbrados el grupo más emblemático de Canarias.
Nuestra satisfacción no podía ser mayor. Porque trabajamos, cada día, para que nuestros ciudadanos se sientan orgullosos de La Laguna.
Y así va a seguir siendo durante todas las fiestas, para las que se ha confeccionado un programa en el que se ha dado prioridad a nuestra gente, a los artistas más destacados de Canarias y a las empresas de la tierra.
Actos lúdicos y deportivos en los que no faltarán la tradicional Luchada del Cristo y el arrastre de ganado; un homenaje a Dacio Ferrera, que contará con una calle en el barrio de La Verdellada; la histórica Fiesta de Arte del Ateneo, recuperada para el teatro Leal y la Batalla de las Flores, un importante acto de nuestro pasado que se ha rescatado para dar más esplendor a la celebración.
Como colofón, el Campus Rock, que ya se ha institucionalizado como cita ineludible para los jóvenes de las islas, además de otros muchos conciertos y actuaciones para todos los públicos.
En lo religioso, nos emocionaremos de nuevo con la Exaltación de la Santa Cruz el día 14, los fuegos al paso de la imagen y la Procesión Cívico Militar que pondrán el broche de oro a un programa que vuelve a unir al Crucificado con sus fieles.
El trabajo impecable del Obispado, el amor y el detalle de la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, que celebra hoy, con una misa, su 350 aniversario, han hecho posible que así sea; sin olvidar, por supuesto, a este pueblo, consciente de su trascendencia histórica, que mantiene viva su celebración, la ensalza y cada septiembre, desde siglos atrás, se vuelca con el Cristo.
* Alcalde de San Cristóbal
de La Laguna
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