ESTA SEMANA, la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, en su primera rueda de prensa ha asegurado que "la mejora de la situación económica no es ya sólo un discurso del Gobierno, sino una percepción general que se va extendiendo en la sociedad". Así de rotunda ha sido la ministra, mientras que todos los españoles conocíamos los datos del paro correspondientes al mes de agosto.
España cuenta con 85.000 nuevos desempleados según las estadísticas del Ministerio de Empleo, rozando ya, y según datos oficiales, los 3.629.000. Si a esta cifra le quitamos el maquillaje que hábilmente realiza el ministerio, el número de parados alcanza los 4,1 millones. De hecho, seguimos a la cabeza del desempleo en la Eurozona. Pero no pasa nada, porque toda la sociedad percibe la salida de la crisis, según Salgado.
Asimismo, también hemos conocido esta semana que la Seguridad Social ha perdido 142.000 afiliados el pasado mes. 1,4 millones de desempleados no cobran ningún tipo de subsidio y existe más de un millón de familias que tienen a todos sus miembros en paro, según la última encuesta de población activa (EPA). Por no hablar de los autónomos, que cierran sus empresas todos los días y que no ven ni un solo euro, ni tienen esperanza de verlo.
El Ministerio de Economía y Hacienda asegura que la crisis ha quintuplicado el déficit de Estado, que en el mes de julio alcanzó los 49.687 millones de euros, frente a los casi 10.000 millones reconocidos en el mismo periodo del año 2008. Es decir, que como consecuencia de la situación económica actual tenemos un país que ingresa menos, casi un 17 por ciento, y que gasta mucho más, un 24,5. Sinceramente, algunos hablan de brotes verdes que yo no veo por ningún lado.
Por si con estos datos no bastara, esta semana hemos conocido que el Banco Central Europeo (BCE) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han revisado al alza el crecimiento de la Eurozona, pero nos avisan de que España tardará más en salir de esta crisis, y es que estamos a la cola de la recuperación.
Con todas estas cifras tan negativas, a la ministra Salgado le ha bastado la mejora de la confianza de los consumidores del indicador de confianza del Instituto de Crédito Oficial para afirmar que los españoles ya comparten el optimismo del Gobierno de Zapatero. Un ejemplo más de la fantástica propaganda que realiza el Ejecutivo central, como los brotes verdes, y que sólo se quedan en el anuncio.
Y mucho más, después de conocer que ahora el Gobierno de España pretende aumentar los impuestos. Una decisión que, según Zapatero, está justificada por la gripe A y por los datos del paro. Aunque todos sabemos que es imposible tapar el agujero que ha generado el aumento del gasto en las cuentas públicas si no tenemos ingresos, y por eso todos los españoles tendremos que pagar la errática política económica de los socialistas.
Según el propio Zapatero, el Gobierno no está improvisando, sino gobernando. Esto lo dice sólo casi tres meses después de que anunciara la subida de impuestos del tabaco y los combustibles, gasolina y gasoil que pagamos todos los días, de que defendiera la conveniencia de la misma, y de que asegurara que no volvería a haber más cargas impositivas.
Julio, agosto y septiembre. Y ahora, "donde dije digo, digo Diego". Ya hay anuncio de subida de impuestos, aunque no conocemos todos los detalles porque Zapatero tiene claro que hay que buscar alguna excusa para convencer a los ciudadanos de que esta medida no afectará a las clases medias y trabajadores. Es más, ya ha anunciado que la reforma fiscal sólo pretende garantizar los servicios que proporciona el Estado y ayudar a los más desfavorecidos.
De hecho, el señor ZP ya se ha encargado de tachar al Partido Popular de insolidario por oponernos a esta medida. Como bien dice Mariano Rajoy, por este camino se genera mucha más desconfianza e incertidumbre porque la política que se debería llevar a cabo es totalmente la contraria: bajar los impuestos. Lo más correcto sería reducir las cargas fiscales a los pequeños empresarios y los autónomos porque, y como siempre he defendido, son los que crean riqueza y empleo en nuestro país.
Déjenme recordarles que el PP realizó dos importantes reformas fiscales, con bajadas de impuestos que beneficiaron especialmente a los asalariados, a las familias y a las pequeñas y medianas empresas. Ahora, durante la anterior legislatura y la actual, la política económica socialista se ha limitado a vivir de las cuentas saneadas que dejó mi partido, en vez de avanzar hacia donde realmente hace falta.
El PSOE no ha realizado una reforma fiscal adecuada para garantizar más recursos disponibles para las familias, para estimular la inversión pública y privada, y para la creación de empleo. De hecho, ZP ha incumplido su promesa electoral de no aumentar los impuestos y es que los españoles pagamos hoy 20.000 millones más que en 2004 en este concepto.
En cambio, nosotros llevamos mucho tiempo haciendo propuestas económicas que ustedes rechazan por venir del PP. Señora Salgado y señor Zapatero, para que me entiendan, en vez de seguir buscando "perras" para prolongar el paro, apuesten por ofrecer alguna medida para que no cierre ni una pequeña y mediana empresa en España. No sigan incrementado un gasto que no genera actividad económica y piensen en ayudar a la gente para que puedan sacar sus negocios adelante y dar trabajo a otras personas. Porque de optimismo no se vive.
* Presidenta del PP de Tenerife
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