DÍAS PASADOS comenté en la presente columna una información de este periódico referida a cómo el "ocio gay irrumpe en la noche santacrucera". Es posible, aunque no lo he podido comprobar, porque han pasado muchos años desde que fui asiduo a las salas de la misma clase de jolgorios del Puerto de la Cruz, que también los miembros del colectivo que responde, en la sopa de letras, por las siglas LGTB, vayan a divertirse por la noche a las salas de fiestas portuenses. No será porque la alcaldesa, doña Dolores Padrón, no esté, fervorosamente entregada, en cuerpo, alma y ayuntamiento, a las lesbianas, los gays, los transexuales y los bisexuales, que eso significan las citadas siglas. La señora Padrón, como se sabe y se lee, ha dado luz verde a manifestaciones de gays, a "semanas cinematográficas" de lo mismo y a todos los jolgorios y cuchipandas de los homosexuales ejercientes, en especial a los turistas, también ejercientes, a los que se les dedica tentadoras promociones para que vayan al Puerto a pasarlo bien, aunque si la gente portuense es como la que yo conocí y con la que me juergueé en mi tiempo, van a encontrar por allí pocos colegas machos y colegas hembras que, con esta palabreja, la ministra Chacón se encuentra con un problema irresoluto y no, como dijo en aquel discurso histórico su compañera de partido Aído lo de miembros y miembras.
Al hilo del tema, que antes era tabú y ahora está "a venta libre y sin sanción", me llamó la atención leer en la información objeto del citado comentario anterior unas declaraciones del concejal socialista del Ayuntamiento de Santa Cruz don Faustino Guzmán Plasencia, excesivamente favorables al colectivo LGTB. Para este edil, que veo mencionar por primera vez, Santa Cruz "es una ciudad abierta al mundo homosexual". Nunca lo fue ni remotamente, sino todo lo contrario. Según el concejal, "el turismo sería un factor integrador para gays y heterosexuales". Lo de la "moderna y adecuada educación" que dice, ya existía, naturalmente en la gente elementalmente educada. Siempre ha habido homosexuales en la sociedad tinerfeña y siempre los ciudadanos educados o los han tratado como seres normales o los han respetado como si fueran personas como otras. No hacen falta las manifestaciones de "orgullo". He dicho cientos de veces, dentro y fuera de estas páginas, que he tenido muy queridos y excelentes compañeros y amigos que han sido homosexuales, a los que he admirado y elogiado por su buenhacer. También muy educados, jamás han presumido de "orgullo" por ser lo que son, porque ellos no tienen la culpa de serlo y es de gamberros, de hipócritas y de cutres tratar de hacer pasar por una bendición o un privilegio personal lo que, éticamente, no lo es. Ese es el mal ejemplo que están dando a la sociedad estos gays, que antes eran educados.
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