EN LOS ÚLTIMOS 3 años he publicado varios trabajos sobre la necesidad de que este archipiélago se implicara en el negocio de la conectividad aérea. En este último medio siglo hemos consolidado una de las columnas vertebrales: el destino. Aquí incluimos todo el amplio abanico de servicios, desde que el turista entra por el aeropuerto hasta que vuelve a coger el avión de regreso. Los empresarios, los trabajadores, las administraciones y en su conjunto esta sociedad amable han hecho un buen trabajo. Canarias es uno de los destinos turísticos más importantes del planeta.
Pero una de las virtudes que no nos adornan es "la valentía" en la implicación en nuevas aventuras con el objeto de cimentar el destino. No nos hemos comprometido lo suficientemente en las dos principales y vitales arterias del turismo: los touroperadores y las compañías aéreas. Estos son los tres pilares esenciales para que un destino se desarrolle progresiva y adecuadamente en el tiempo. Con los dos últimos se han realizado algunos experimentos en pequeñas dosis. Concretamente en la conectividad, casi siempre por la mala dirección, los socios oportunistas y los escasos recursos han salido azarosos.
Tras diferentes estudios tengo claro que es el momento más oportuno para participar en este negocio. Esto es lo que llevan haciendo desde hace muchos años administraciones en multitud de países desarrollados. Hoy ya lo están haciendo el Gobierno catalán y el Ayuntamiento de Barcelona, junto a empresarios. El futuro de Canarias pasa por comprometernos e implicarnos en la conectividad. Y para ello este tiempo de crisis es extraordinario. Podemos comprar muy barato lo que no podríamos adquirir en tiempos de bonanza: compañías posicionadas, maduras y con un sólido "networking management". Crear una compañía aérea es casi una locura y participar en una pequeña o chárter no aportaría mucho.
Spanair, con más de dos décadas de experiencia, tiene una marca consolidada. Hace 3 años transportaba más de 12 millones de pasajeros anuales. Sus anteriores directivos no fueron los más idóneos y la desinflaron. ¡Ya lo veníamos avisando! Al final, la mala gestión y los revuelos político-empresariales la hicieron flaquear. Si no hubiese pasado por tantas dificultades hubiese sido imposible comprarla. Se generó un buen momento y se adquirió sin deudas ni cargas. Sólo por euro.
A mí me encantaría tener como socios a los ciudadanos españoles más aventajados en los negocios y en casi todo lo demás. Estar junto a los mejores. Estoy convencido de que nos haría más competitivos. Cataluña oteó la oportunidad y, siendo conscientes de la importancia de la aviación comercial para su territorio, no dudó en dar un gran paso hacia adelante. Recordemos que es la primera comunidad turística del país (puesto que ostentamos nosotros los canarios en el pasado, ahora estamos casi en cuarta posición).
Cataluña tiene el 80% del capital y la SAS (una de las compañías más señeras del mundo) el restante 20%. ¡Qué gran experiencia y que garantía de éxito! Estoy convencido de qué los propietarios quieren ganar dinero, y nosotros, en Canarias, debemos proponernos lo mismo. Todavía hay un porcentaje interesante a la venta. Observo que aquí los encargados de estos asuntos dejan pasar el tiempo y perdemos las buenas oportunidades. Le propongo a Tenerife que se monte en este carro en solitario. Que no espere por nadie. Ánimo a las instituciones públicas y empresarios y compremos como mínimo el 5% (6,2 millones de euros).
El 20% del negocio de esta compañía se realiza en Canarias, y son un par de millones de pasajeros anuales, de los cuales muchísimos son turistas. ¡Vayamos a por todas, sin miedos!
Propongo que capitanee este gran proyecto el Gobierno de la isla de Tenerife y que embarque a las dos cajas tinerfeñas, los dos grandes ayuntamientos, los municipios turísticos, la Cámara de Comercio, Ashotel y todos aquellos empresarios que puedan y deseen el progreso de esta isla. Subrayar que el dinero que se invierta se va a remunerar en la misma cantidad en billetes de avión. Por lo tanto, si la operación se hace con sensatez, en el primer año ya se puede recuperar la inversión. Sólo con las partidas institucionales que se dedican anualmente a turismo social, o qué decir de Cajasiete, que tiene agencia de viajes, o CajaCanarias. La operación puede ser hasta rentable a corto plazo. Y ya no digamos tener algún miembro sentado en el consejo de administración y nombrar algunos directivos desde Tenerife. Está claro que el roce hace el cariño. Spanair en su haber tiene pertenecer a la "Star Allience", uno de los grandes grupos de la aviación internacional. Podríamos salir desde Tenerife en nuestra compañía e ir al rincón más inhóspito del planeta con todas las garantías.
Spanair pretende convertir Barcelona en un "hub"; y, por qué no, un estratégico "hub" en Tenerife, enlace con África y el Sur de América. Ahora hay que buscar la mejor fórmula para que pueda ser beneficiosa con los mecanismos fiscales que existen en Canarias. Bueno, y para rizar el rizo, convertiría a Islas en Spanair-Canarias.
Este puede ser un gran proyecto empresarial, institucional y social para posicionar a Tenerife mejor en Europa, que es donde está el 100 por 100 de nuestros clientes. Hemos derrochado mucho dinero en subvenciones a fondo perdido en compañías que luego no han cumplido con nuestras islas. En época de profunda crisis es cuando se idean las grandes soluciones, y ésta puede ser una gran operación. ¡El tren está pasando por nuestra puerta, no lo perdamos de nuevo!
* Presidente del CIT Santa Cruz de Tenerife
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