EL DÍA, S/C de Tenerife
Lleva año y medio como presidente del Casino de Tenerife, pero los que lo conocen aseguran que ha revolucionado el día a día de la institución, modernizándola, dignificándola y, sobre todo, haciéndola más atractiva para los jóvenes, que, en los últimos años, se habían desvinculado de este referente de la cultura canaria.
-Se comenta que tras su llegada el Casino es otro...
-Bueno, creo que sí. En la calle se ve que el Casino ya es otra cosa, y es que lo estamos empezando a abrir, por eso estamos colaborando más que nunca con las instituciones, pese a que ellos no lo hagan con nosotros económicamente. El Casino era una sociedad un poco anquilosada y lo que hemos tratado de hacer es darle nuevos aires, porque estábamos viendo que se estaban perdiendo socios. Ya en la junta directiva anterior, Domingo Febles y yo como vicepresidente hicimos un cambio en los estatutos que permitiera la entrada a niños. Lo que he hecho es darle forma a eso y se ha abierto el restaurante los fines de semana para los niños, hemos empezado a hacer fiestas infantiles y en las de adultos se han puesto guarderías.
-¿Pero es que antes no podían ir todos los miembros de una misma familia?
-Bueno, se daban situaciones tan extrañas como que si se quería celebrar una primera comunión, se podía, pero sólo podía ir el niño o la niña que la celebrara, pero no ningún otro invitado. Eso había que cambiarlo, porque eran estatutos de hace 60 años. Creo que gracias a ello sólo en este tiempo se han hecho 500 socios nuevos, porque hemos conseguido que esa masa que no se preocupaba por el Casino o que no tenía una motivación para ser socio, ahora se incorpore.
-¿Cómo se han conseguido estos resultados?
-Creo que han tenido mucho que ver las actividades que se han organizado tanto en el aspecto lúdico como en cultural; así, hemos hecho conciertos infantiles, cuentacuentos y obras de teatro para niños. Para lo adolescentes hemos empezado a hacer fiestas de su estilo, así que hemos traído DJ´s. En la primera fiesta que hicimos de este tipo hubo 150 asistentes y en la última 500.
-¿Siempre se ha dicho que el Casino es sólo para gente de la alta sociedad?
-No es cierto, y esa imagen es una de las cosas que estoy intentando cambiar. A un chico de 25 años igual no logro cambiarle esa percepción, pero a los más pequeños sí, sobre todo si acuden al Casino con frecuencia y van cogiéndole el cariño que los de mi generación le tenemos.
-¿Y cómo se plantea llegar a esa franja de edad que considera que es la que está más alejada?
- Hay que tener en cuenta que son jóvenes para los que los atractivos culturales no son lo más importante, sino que quieren más ocio. Por eso es complicado ofrecer cosas, porque les gusta sobre todo las cosas al aire libre. Estamos estudiando qué hacer.
-Sin embargo, la cultura ha sido su prioridad....
-Por supuesto. Lo que sucede es que el Casino se ubica en un edificio catalogado como Bien de Interés Cultural y nuestra gran preocupación, además de mejorar la oferta a los socios, era la de dignificar el edificio. Es una construcción racionalista de 1934 y con el paso de los años algunas zonas ya no se correspondían con la idea de su creador, y nos hemos centrado en su recuperación, así se ha reformado el hall.
-Cuentan con un patrimonio artístico inigualable...
-Sí, tenemos la mayor obra pictórica privada del Archipiélago, así que en este año y medio hemos aprovechado para hacer una valoración de esa obra, porque había un catálogo pero no se había valorado, así que se ha estudiado en qué estado se encuentra. Los grandes murales de Néstor de la Torre y el friso isleño de José Aguilar necesitan una restauración que puede valer hasta tres millones de euros; obviamente nosotros no podemos hacer frente a esa cantidad, así que estos estudios los hemos presentado al Cabildo de Tenerife y al Gobierno de Canarias para pedir soluciones.
-¿Cuál sería una cifra magnífica de socios?
-No mucho más de los que ya hay, así que como máximo 2.900. Tengo que decir que este último año hemos realizado unos nuevos estatutos, porque queríamos que los socios se sintieran dueños de algo, porque hasta ahora ser socio no tenía ningún valor, ni tampoco su transmisión. Para esto necesitamos un número adecuado de socios, que yo calculo que serán 2.900, pero que será la junta la que establezca la cantidad máxima.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD