EFE, Cipatujah (Indonesia)
Los equipos de rescate removieron ayer casas derrumbadas y escombros en busca de supervivientes y desaparecidos en la zona de la isla de Java más dañada por el seísmo, de 7,4 grados, que ha causado 57 muertos, 400 heridos y miles de damnificados, según el último recuento oficial.
Las dotaciones de soldados, bomberos, médicos y otro personal especializado, además de voluntarios, no habían llegado aún a las localidades más remotas y de las que se tiene poca o ninguna información desde que ocurrió el fuerte temblor, que duró veinte segundos, el pasado miércoles.
Una de las últimas áreas a las que había accedido el Ejército indonesio es la aldea de Sukasetia, donde Adang, de 57 años, buscaba entre los escombros en que ha quedado convertida la casa de su hijo, sin dejar de volver la mirada hacia el rincón que fue la cocina, donde falleció su nieto Hendra, de 6 años.
"Estaba ahí, con su madre, que estaba cocinando cuando comenzó el temblor y la casa se les vino encima. A ella los cascotes le rompieron la pierna derecha, pero pudo escapar. El pequeño no sobrevivió", explicó Adang, sin dejar de retirar ladrillos, baldosas y maderas rotas.
"No hemos dormido en toda la noche. Estábamos velando al niño. Su madre, sus dos hermanos y su padre, que trabaja en Yakarta, pero que se vino en cuanto se enteró del seísmo", prosiguió su relato.
Hendra es la única víctima mortal, y su madre es uno de los nueve heridos, de Sukasetia, un grupo de humildes viviendas enclavadas en una remota área de montaña.
El resto de los habitantes del pueblo, aunque salieron ilesos, sufren el drama de haber quedado sin techo: para muchos su única posesión, junto a unas exiguas tierras en las que cultivan arroz.
"He acogido a unos cuarenta vecinos en el jardín de mi casa porque no tienen donde ir", indicó Ombi, de 44 años, mientras terminaba de fijar a un árbol una lona de plástico con la que proteger del sol y la lluvia a los damnificados.
En Tasikmalaya, la mayor de las ciudades afectadas, están destruidos o han quedado inhabitables 1.407 casas, 18 edificios, 16 mezquitas y una escuela coránica, según la Policía Nacional.
Otras urbes perjudicadas son Cianjur, Garut, Sukabumi, Bandung, Bandung Occidental, Bogor y Ciamis. Los medios locales sitúan la cifra total de viviendas y edificios dañados de distinta consideración por encima de los 10.000.
"Muchos de los que se han quedado sin hogar se han marchado a casa de sus familiares o han ido a dormir a las mezquitas", explicó Taufik, un indonesio dueño de un restaurante en Cipatujah, una aldea costera situada frente al epicentro.
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