Las fiestas de
La Guancha en honor a su patrona la Virgen de la Esperanza
Ya se nota en el ambiente
el clásico olor a fiesta.
El pueblo se manifiesta
más cordial y alegremente.
Surge interés preferente
por ese espontáneo instinto
de ofrecer algo distinto.
Viene el yerno o la cuñada
y no falta carne asada
y el vaso de vino tinto.
Es un día que el guanchero
exterioriza alegría
y afable cortesía
al nativo y forastero.
Aunque ese trato sincero
lo conserva todo el año.
No existe maldad ni engaño,
porque en La Guancha, al ins [tante,
el foráneo o visitante
no se siente nunca extraño.
La Virgen de La Esperanza
es su sagrada Patrona
y el guanchero se emociona
y le rinde su alabanza,
Con fe cristiana se alcanza
la promesa verdadera,
que es la espiritual manera
y el sentir extraordinario
que practica el vecindario
de la población guanchera.
Felipe Juan GonzálezGarcía
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