ES RIDÍCULO que se alardee de un casi insignificante descenso del paro en Canarias -apenas 298 personas- cuando el aumento de desempleados en España es galopante, incluso durante el verano cuando habitualmente suele descender debido a las contrataciones temporales. Sin embargo, aunque sea pequeña, la cifra indica que el Gobierno autónomo no lo está haciendo tan mal, pese a las críticas constantes de algunos voceros socialistas. Si no fuésemos una colonia, la situación sería bastante mejor para estas Islas. Porque en toda España -país al que desgraciadamente seguimos uncidos por el yugo colonial- el caos creado por los socialistas y los sindicatos es de tal magnitud, que causa pavor en Europa. El PSOE favorece a los sindicatos para que no le convoquen una huelga general, y los sindicatos se apoyan en los socialistas para seguir con su política de vagos y liberados.
Las organizaciones sindicales siempre han sido importantes para evitar abusos laborales y para que los trabajadores adquieran unos derechos legítimos. Incluso los gobiernos fascistas de Franco potenciaron el llamado sindicato vertical. No obstante, una desacertada política de concesiones ha convertido a dichas organizaciones en un nido de gandules aficionados a vivir del cuento. Tanto los sindicatos como el Gobierno de Zapatero pretenden que la mitad de los españoles, así como las empresas castigadas con impuestos y perseguidas con multas cuando no se pliegan a los deseos de este socialismo bolchevique y bolchevizante que padecen los españoles y canarios, le paguen el sueldo a la otra mitad. Los sindicalistas, como decimos, están encantados con esta situación. Para ellos es un paraíso. Y los socialistas también. Aunque en España no se trabaja y no se produce, Zapatero y sus acólitos políticos se sienten satisfechos porque saben que van a perpetuarse en sus poltronas con el voto de los subvencionados.
Mientras tanto, tratan de desviar la atención de sus errores acogiéndose a cualquier circunstancia. No negamos la importancia de la epidemia de la denominada gripe A. Hacen bien las autoridades sanitarias, tanto las españolas como las canarias, en adoptar las medidas que consideren oportunas. Sin embargo, no es bueno un excesivo alarmismo. Publicábamos ayer que el propio presidente del Consejo General de Colegios de Médicos, Juan José Rodríguez Sendín, ha denunciado que las epidemias de miedo siempre se crean con algún interés económico o político.
El interés de este nefasto Gobierno socialista que padece España, y nosotros por nuestra condición de esclavos coloniales de los españoles, está en desviar la atención de sus múltiples desatinos. Las acciones de Zapatero ni siquiera convencen, a estas alturas, a socialistas de toda la vida. Personas honradas consigo mismas, como Domingo Medina, que prefieren darse de baja del partido porque no comparten las posturas radicales de marxistas-leninistas como Santiago Pérez; un político que se caracteriza por llevarlo todo a los juzgados. Por culpa de algunos personajes como él, que acuden a los tribunales por cualquier tontería, está colapsada la Justicia. Su última gracia ha sido denunciarnos porque no hemos querido publicarle una réplica que se salía por completo del contexto de un editorial que él, presa de una rabieta propia de su estrambótico y extremista concepto de la política, quería rebatir. Hasta la vista, pues. En cualquier caso, nos sorprende que alguien que presume de demócrata quiera ponerle coto a nuestros editoriales; es decir, a la libertad de opinión.
Desviar la atención
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