El Universo y el mundo en que vivimos
Definir el mundo es muy complejo, a la vez que relativo y absoluto. Por su inmensidad, visto por el hombre, lo podemos clasificar en su conjunto de la siguiente manera: nuestro sistema planetario sería un átomo. Nuestra galaxia, una molécula. Y el Universo, millones de partículas de polvo galáctico. Todo esto con vista al macrocosmos, dentro de los posibles cientos de universos. Ya el físico James Niels Bohr -ganador del premio Nobel de Física en 1913- supuso que la carga negativa la formaban electrones que orbitaban alrededor del núcleo de carga positiva, de la misma forma que la Tierra gira en órbita alrededor del Sol, teoría llamada "el átomo de Bohr".
Siguiendo con mi idea, nosotros, el hombre, estamos situados en el centro de una imaginaria equis (X) gigante, infinita. Correspondiendo la parte superior (externa) al macrocosmos y la parte inferior, no vista a simple vista, al microcosmos, como es el caso del átomo con diez millonésimas de milímetro. Ello configura una trilogía de la equis, con el hombre en el centro de toda materia existente a nivel de macrocosmos y microcosmos, conformando un todo, no existiendo separación alguna dada la continuidad en cadena de la materia, tanto hacia lo grande (para nosotros, el hombre) como hacia lo pequeño, que también es ilimitado, absoluto, descubriéndose partículas cada vez más pequeñas en el mundo subatómico.
Sin embargo, ahondando más sobre nuestro mundo, el milagro de los milagros es que Dios (la naturaleza) facilitara la creación de la vida en este inmenso maremágnum de Universo en que la materia, dado este milagro, pudiera recrearse en sí misma. La creación de la vida es como un parto de la materia que ineludiblemente necesita ser reconocida por ella misma, de que está ahí para algo y por algo.
Pensemos que, si no se hubiera creado la vida, toda la materia y Universo no se conocerían, poco menos que no existirían, aunque siempre han estado ahí. Es decir, Dios (la naturaleza) abrió una puerta que condicionó la entrada de la vida al Universo, siendo esto esencial para su reconocimiento. Es como la mujer que, para llegar a que la reconozcan como madre, tiene, necesariamente, que parir un hijo, el cual, por supuesto, la llamará mamá. Y la naturaleza, inteligentemente, ha efectuado los mismos pasos que la mujer-madre descrita. Esto postula un sentido a la vida, pues el ser humano llegará a dominar y perfeccionar las condiciones de la vida de su propio ambiente, reconociendo siempre a su madre naturaleza como parte esencial de su existencia.
El hombre por naturaleza seguirá labrando su propio destino. Seguirá indagando sobre su presencia. Los avances van a pasos agigantados, y no parará hasta descubrir por qué estamos aquí y para qué. Qué misión nos ha encomendado nuestra madre naturaleza (Dios) en este mundo inmenso en que habitamos. Aunque todo es relativo, como dicen algunos sabios, quizá nuestro Universo esté dentro de una rebanada de pan.
Juan de la Rosa González
Homofobia en un artículo
Como perteneciente al colectivo homosexual, como participante en la asociación Tenerifentiende (organizadora de las fiestas del Orgullo de este año), y como asiduo a uno de los locales mencionados en el artículo al que hace referencia el artículo de Francisco Ayala, me he sentido insultado por sus opiniones infundadas y acusaciones de proselitismo. Desde nuestro colectivo sólo buscamos lugares de ocio donde poder divertirnos tranquilamente, como cualquier otra persona, pero sin temor a ser discriminados por nuestra condición, como en ocasiones sucede en muchos otros locales. No cerramos nuestras puertas a nadie y ofrecemos una alternativa en la noche santacrucera sin perjudicar a nadie y con respeto. De hecho, a las citadas fiestas temáticas han acudido personas de todo tipo y sexualidad, y me consta que todas han disfrutado pacíficamente y sin hacer diferencia de ningún tipo.
Los "actos internos de los homosexuales" a los que hace referencia el autor del artículo no existen, ya que el colectivo engloba a personas de todo tipo con conceptos muy variados sobre ocio, religión, sexualidad o ideología, y no es ningún tipo de secta homogénea y organizada. Huelga decir también que en ningún caso buscamos "adeptos", ni tan siquiera simpatizantes; sólo esperamos respeto, al que el señor Ayala nos ha faltado.
Alfredo M.L.
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