EFE, Barcelona
El cardiólogo Valentí Fuster y el considerado mejor chef del mundo, Ferran Adrià, defendieron juntos la necesidad de que las escuelas impartan una asignatura de alimentación saludable al considerarla la herramienta más eficaz para combatir la obesidad infantil que afecta ya en España a entre el 8 y el 16% de los niños.
Ambos especialistas en cardiología y en la cocina, respectivamente, aprovecharon la celebración en la ciudad condal del congreso de la European Society of Cardiology para alertar sobre el aumento de la obesidad infantil y la urgencia de atajar esta tendencia, que puede llegar a comprometer a los sistemas sanitarios por el alto coste de su tratamiento.
Adrià pide sin tapujos al Gobierno español que aproveche la próxima presidencia de la Unión Europea para impulsar la introducción en las escuelas de una asignatura sobre alimentación saludable.
Lamentó que vivimos en una sociedad en la que la obesidad "no ha interesado a nadie" y aseguró que el gran reto es "mentalizar a la población de que se puede ser feliz cocinando en casa y de que podemos llegar a casa a las ocho de la tarde y dedicar media hora a cocinar al mismo tiempo que se ve la tele, a la vez que garantizamos la salud".
Adrià se mostró convencido de que "comer bien no es caro", ya que "un gazpacho hecho en casa cuesta 0,60 euros y unos espaguetis a la boloñesa 0,80 euros".
"Lo importante es programar los menús y ser muy pragmáticos cuando vas al super para no comprar cosas no imprescindibles, porque la gastronomía no es ir al Bulli y sí comer en casa", apostilló el jefe de cocina catalán.
En España, entre el 8% y el 16% de los niños con edades comprendidas entre los seis y siete años padecen obesidad, mientras que entre la población adulta este porcentaje asciende a un 20%, al tiempo que casi un 30% tiene sobrepeso.
Racionalizar los hábitos
Por su parte, Fuster destacó la urgencia de intervenciones que consigan modificar los hábitos de alimentación para frenar la obesidad infantil, que en los últimos diez años ha aumentado un 35% a nivel mundial, lo que comportará en el futuro un incremento de la diabetes, de la hipertensión y del colesterol.
El cardiólogo pidió que los esfuerzos para combatir la obesidad, en general, se centren en la educación y la prevención, en lugar del tratamiento como se ha hecho hasta ahora.
"Los estudios demuestran que es improbable que un niño obeso pueda convertirse en un adulto con un peso normalizado", alertó.
Demasiado sedentarismo
"Los niños se pasan muchas horas delante de los ordenadores, sin moverse. Antes se andaba y se corría más. Además las relaciones con los padres han cambiado mucho, pasan menos tiempo juntos y el niño está imbuido en un mundo muy acelerado y estresado que lo lleva a comer rápido y mal", indicó este experto en las enfermedades del corazón.
Ambos insistieron en que la mejor estrategia para dar la vuelta a la situación actual es cambiar los estilos de vida -ejercicio físico y comer saludable-, además de educar a los pequeños en hábitos alimentarios sanos.
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