C. ÁLVAREZ, Tenerife
En una esquina de la calle Los Silos, Manuel Expósito Trujillo y María Amparo Hernández Rivero llevan más de 25 años cuidando de un jardín muy singular. Manuel Expósito, que está en silla de ruedas, dijo a EL DÍA que "antes era un solar donde la gente tiraba basura y como estaba junto a mi casa decidí hacer un jardín. Me felicitan mucho, pero yo pago la luz y el agua, compro las plantas, las podo y me encargo de que todo esté pintado y en perfecto estado. Esa es mi ilusión".
Un rincón destinado al relax, donde todos los vecinos y visitantes pueden apreciar la labor realizada desde hace muchos años por Manuel, que compra las plantas y flores con su propio dinero, riega con el agua de su casa y se encarga de limpiar el citado espacio para que quien lo desee pueda admirar cómo lo que antes era un lugar vacío y lleno de basura se ha convertido en un bello jardín. Un pozo de agua en cuyo interior, cuando es de noche, se encienden luces verdes y azules es el motivo central en cuyo piso hay dibujada una estrella cubierta con pequeñas piedrecitas y delimitada por unos faroles que no desentonan con las ruedas de carretas y macetas de geranios colgadas en las mismas. El resto de la zona está pintada de verde que se mezcla con el rojo de los detalles y las tejas aprovechadas para dar relevancia a unas palmeras. "En primavera había rosales que llegaron a tener hasta 53 rosas y ya me han dado dos premios en mayo. Antes tenía motivos típicos canarios, pero me robaban los adornos y ahora lo he dejado así", dice.
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