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EL DÍA/EFE, Tenerife/Madrid
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, confirmó ayer que habrá una subida de impuestos, aunque no especificó a qué tributos o contribuyentes afectará, y aseguró que esas mayores carga impositivas serán "limitadas y temporales" y responderán a la coyuntura económica.
Zapatero compareció de forma extraordinaria tras la reunión del Consejo de Ministros para hacer un balance político y, sobre todo, económico. En él aseguró que "lo peor de la recesión económica y de la destrucción de empleo ha pasado".
No obstante, advirtió de que "esto no supone que la recuperación vaya a ser inmediata" y aún se avecinan "meses difíciles" hasta volver al crecimiento y a la creación de puestos de trabajo.
La confirmación de que habrá impuestos que suban -aunque también otros, dijo, podrían corregirse "a la baja"- protagonizó una rueda de prensa en la que Zapatero insistió en que la prioridad del Gobierno es preparar el camino para la recuperación económica y cambiar el modelo de crecimiento, gracias, entre otras iniciativas, a la Ley de Economía Sostenible.
Zapatero aseguró ser partidario de la "moderación" fiscal y recordó en más de una ocasión que ha sido su Ejecutivo y no otro el que ha bajado buena parte de los impuestos que gravan la actividad de las empresas y las rentas de los ciudadanos, como el tributo de Sociedades y el IRPF, así como suprimido el del Patrimonio.
Sin embargo, advirtió de que los cambios impositivos responden a las necesidades de la coyuntura económica y, por eso, admitió que "hay margen" para modificar la rebaja de 400 euros en el IRPF que el Gobierno aprobó para "aliviar" a las familias cuando la inflación y el euribor estaban en máximos históricos, circunstancias que ahora han cambiado radicalmente.
Aclaró que el Gobierno no alterará otras ayudas como los 2.500 euros por nacimiento o adopción, que responden, dijo, a una política social y no fiscal.
En definitiva "habrá algún ajuste, algún cambio, alguna revisión, alguna al alza y alguna a la baja, pero en todo caso serán limitados y en algún supuesto con carácter temporal", dijo Zapatero, que añadió que dichas modificaciones "atenderán a los criterios de progresividad y de preservar a la clase media y a los trabajadores".
Zapatero indicó que "no se trata de recaudar más o menos" porque eso dependerá de la evolución económica, y que "no se puede hacer la misma política" en momentos de crisis que en épocas de bonanza, cuando los mayores ingresos permiten bajar impuestos.
Los cambios tributarios deberán plasmarse en los Presupuestos Generales del Estado para 2010, que tendrán como principal objetivo la recuperación económica, pero con una importante reducción del gasto público para buscar estabilizar las cuentas y reducir el déficit público para que esté por debajo del 3% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2012, como manda la Unión Europea.
Zapatero anunció dos citas inmediatas en este inicio del curso político: la primera en el Congreso el 9 de septiembre, donde comparecerá para hablar de la evolución de la economía y del desempleo, y la segunda en una reunión, en la primera quincena de septiembre, con los integrantes del diálogo social, aunque no para hablar de las diferencias en su seno, sino de la futura Ley de Economía Sostenible.
Esta norma será, con los Presupuestos, la principal apuesta económica del Gobierno, que pretende con ella incentivar el nuevo modelo de crecimiento, crear un marco normativo más estable y transparente para la actividad empresarial y preservar la cohesión y la protección social.
También queda pendiente la modificación de la ayuda de 420 euros para parados sin cobertura, algo que según Zapatero se cambiará en consenso con los sindicatos y los grupos parlamentarios.
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