![]() | |
|
ÁLVARO MORALES, Tenerife
Tras un siglo de loable labor en pro de los mayores que no cuentan con ayudas familiares, las monjas que se encargan del asilo del Santísimo Cristo de La Laguna, situado muy cerca de la plaza del mismo nombre, se encuentran en una difícil situación económica motivada por su imposibilidad para hacer frente a una deuda de 845.000 euros con la empresa que se encarga de la reforma del centro, que ha decidido parar las obras hace un mes.
Voluntarios que colaboran con las hermanitas de este hogar mostraron ayer a EL DÍA su preocupación por una situación que abre muchas incógnitas sobre el futuro de esta importante labor social. La buena noticia radica en que, en lo relativo a los alimentos, la crisis, lejos de afectar, está haciendo que muchas empresas y particulares se vuelquen más en la entrega de productos, aunque menos en dinero. Eso y la reducción de las ayudas públicas han hecho que la congregación no pueda afrontar ahora la deuda y concluir la reforma.
Las hermanitas disponen de dinero y apoyos para los gastos básicos de mantenimiento. Hasta ahora, las obras, presupuestadas en unos 3 millones de euros y comenzadas hace tres años, han contado con el respaldo del Gobierno de Canarias y del Cabildo tinerfeño. Sin embargo, las ayudas han bajado este año por la coyuntura económica y, debido a las deudas acumuladas, la empresa Víctor Rodríguez, encargada de la reforma, se ha visto obligada a parar la actuación por no poder terminarla cuando se calculaba que aún faltaba dos meses.
Aunque ayer declinaron hacer declaraciones, a EL DÍA le consta de fuentes fidedignas que las hermanitas se han movilizado en los últimos meses para tratar de aumentar los apoyos de las administraciones públicas. Entre otras autoridades, se han entrevistado con el alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, al que le han solicitado que medie con otros organismos superiores para intentar solventar la situación. En declaraciones a EL DÍA, el regidor indicó ayer que su gobierno entrega unos 60.000 euros anuales a este asilo y que ha aumentado sus aportaciones para, por ejemplo, lavandería, con unos 35.000. Clavijo confía en que se logre una solución y lanza loas hacia la labor de este centro desde hace un siglo.
Los voluntarios, sin embargo, son más pesimistas y esperan que, tras salir en prensa, las administraciones pero, sobre todo, las empresas de distinto tipo y los particulares se solidaricen con una "causa justa" y realicen aportaciones que permitan retomar y terminar los trabajos en el menor plazo posible. De lo contrario, y aunque no quieren alarmar, temen que la situación se agrave y se ponga en riesgo parte del servicio, que en la actualidad beneficia a 110 mayores, cifra que se elevará a 116 cuando terminen las obras por los topes recomendados.
Los trabajos se promovieron en su momento porque el centro no cumplía la normativa y se hacía necesaria una reforma. Durante los dos primeros años, las aportaciones de la Comunidad y del Cabildo tinerfeño permitieron mantener un buen ritmo, pero, durante este ejercicio, la situación ha ido agravándose hasta la difícil decisión de la empresa de tener que parar los trabajos, pese a tratarse de una obra social de este calibre. La contrata aportaba una veintena de trabajadores, pero, ante la falta de pagos, no ha tenido otra opción que reubicarlos en otras actuaciones.
Las hermanitas preparaban hace poco tiempo la reinauguración. Sin embargo, nada garantiza que pueda llevarse a cabo ni a corto o medio plazo.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD